Polvo eres

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 11 mayo 2015

Existen infinidad de teorías acerca del origen de la vida en la Tierra. Primero, están los argumentos religiosos que, aseguran, fue creada por un ser divino. En la Biblia, el libro del Génesis dice: Entonces el Señor Dios, formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

En lo personal, entiendo que muchos de los pasajes de la Biblia, no pueden ser entendidos o interpretados de forma literal, pues se trata de un libro lleno de alegorías y metáforas y que estas exigen un entendimiento más poético. Pero aún así, lo increíble de sus historias y el dogma de muchos de sus seguidores, dan poco espacio para entender o discutir, otro tipo de explicaciones.

La ciencia por su parte, ha buscado respuestas de cómo fue que todo empezó, aunque sin haber podido dar hasta ahora una explicación certera al respecto. Llena de paradojas y controversias, algunas de las teorías acerca del origen de la vida en la Tierra, aseguraban que todo comenzó como consecuencia directa de las condiciones y los ingredientes que existían en el planeta. Otras, afirman que la vida pudo haber iniciado por elementos que llegaron en meteoritos provenientes del espacio exterior; es decir, debido al resultado de un agente sobrenatural. Las más locuaces, dicen que fuimos creados por seres extraterrestres.

Pero hoy, ha surgido una teoría que puede reemplazar las explicaciones más complicadas y tortuosas acerca de cómo comenzó el misterio de la vida. Y es que hace unos días, la revista Science publicó los resultados obtenidos por un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra. Bajo el título de El rompecabezas del origen de la vida se ha solucionado, el doctor John Sutherland y su equipo han demostrado que la vida comenzó en la Tierra con un proceso que contenía tres ingredientes simples: cianuro de hidrógeno, sulfuro de hidrógeno y luz ultravioleta.

Todo inició con el evento llamado el gran bombardeo tardío, que trajo a la Tierra los elementos que al reaccionar con el calor de la tierra, empezaron a formar los compuestos de carbono. Luego, el carbono de los asteroides que chocaban con la tierra empezó a reaccionar con el nitrógeno, formando compuestos de cianuro. Aunque es un veneno mortal, el cianuro es, sin embargo, la antigua vía de átomos de carbono inertes para entrar en la química de la vida.

Después de mil millones de años, estos elementos empezaron a reaccionar gracias al calor, a los elementos en la atmósfera, a las presiones, que terminaron formando los primeros precursores de los lípidos, las proteínas y las macromoléculas necesarias para la vida.

La hipótesis propuesta por John Sutherland, ha sido sometida a diez años de experimentación en su laboratorio, lugar en donde desarrolló infinidad de pruebas que son plausibles en las condiciones que se podrían haber esperado en la Tierra hace 3 mil 500 millones de años, cuando fue bombardeada por meteoritos provenientes de Saturno y Júpiter, los cuales, a su paso, dañaron la cara visible de la Luna y le dejaron sus profundas huellas.

Los resultados de esta investigación, confirman los supuestos básicos de la ciencia de hoy en día: La vida se desarrolló sin la interferencia o la asistencia de un ser sobrenatural o divino. Que fue a partir del cianuro, sulfuro y luz ultravioleta y no del barro, como surgió la primera forma de vida. Que no fue un soplo, sino un proceso químico y biológico que a la Tierra le tomó mil millones de años para que surgiera la vida y luego, la evolución hizo el resto. Que la teoría de Charles Darwin, en donde los seres humanos descendemos de los monos, se ha comprobado hasta el cansancio y que el primer ser considerado como humano, surgió apenas hace 200 mil años.

Isaac Newton, el genio más grande de la historia y un firme creyente de la existencia de un Dios creador, alguna vez dijo que encontraba más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana. Y aunque ha quedado demostrado que no venimos del barro o del polvo como se dice el Génesis 2:7, algo de verdad se puede encontrar en este mismo libro, solo que un poco más adelante, en el capítulo 3.19 que a la letra dice: Polvo eres, y al polvo volverás.

@marcosduranf

Columna: Dogma de fe

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM