Más dichos, y otros dicharachos
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Tiempo hay para todo, hasta para perderlo.
Regocijadamente lo pierdo yo en la búsqueda deleitosa de proverbios, máximas, sentencias, dichos y dicharachos de todo jaez con los que alargo mi repertorio de decires salidos del genio popular.
He aquí algunos de los que últimamente he espigado:
âPara el amor y la muerte no hay caja fuerte.
Significa que en cosas de amor no hay nada seguro, como no hay seguridad tampoco en cuanto al día y la forma en que habremos de acabar la vida.
â¡Qué miedo le tengo a un cojo tumbándole la otra pata!.
Quiere decir que todo trabajo comenzado debe ser acabado.
âMalo cuando la gallina canta y el gallo cacaraquea.
Expresa que las cosas andan mal en una casa en la cual manda la mujer y obedece el marido. Usé mucho ese dicho en tiempos de Vicente Fox.
âEste cabrón trae huaraches, y me viene a taconear.
Lo dice alguien que se siente agredido por persona de menor calidad que la suya.
âSi nos hemos de morir ya vámonos enfermando.
Es un modo de decir que lo que se debe hacer debe hacerse pronto.
âCuando a dos se les compara, uno de los dos repara.
Es otra versión de Las comparaciones son odiosas.
âEl que compra barato, compra a cada rato.
Manifiesta lo mismo que aquello de Lo barato sale caro. En tratándose de ciertas interesadas invitaciones se dice: Sale más cara una gorra que un sombrero galoneado.
âParece enchilada gringa: pintada pero no pica.
Alude a una mujer muy maquillada, pero carente de gracia y salero.
âTú te das golpes de pecho nomás cuando te atragantas.
Hace referencia a quienes rezan sólo en los momentos de apuro.
âPara una mujer de rancho un hombre de sombrero ancho.
Cada quien debe buscar para casarse una persona de su propia condición.
âLo que quieras de la cerca, pero de la huerta nada.
Lo dice una muchacha a su galán para indicarle que sus caricias amorosas deben ser sólo de la cintura para arriba.