Ciudad Derramadero, ¿será un Saltillo nuevo?
COMPARTIR
El Ayuntamiento de Saltillo ha aprobado el Plan Parcial de Desarrollo Urbano de Ciudad Derramadero, lo cual implica definir las reglas para la creación de una nueva mancha urbana que ocuparía un lugar equivalente a casi el 70 por ciento de la actual capital de Coahuila.
Se trata de una decisión que, al menos en el papel, implica darle orden al crecimiento de una zona que ya se ha consolidado como el asiento de diversas industrias, lo cual necesariamente obliga a pensar en el desarrollo urbano que permita a quienes trabajan allí reducir sus actuales tiempos de desplazamiento.
Para ello, de acuerdo con el plan aprobado, se construirán al menos 35 mil viviendas en los próximos 20 años –de las cuales seis mil deberían edificarse en el corto plazo– además de dotar a la zona de los servicios necesarios para una adecuada calidad de vida.
Resulta importante destacar que, en la proyección al futuro, Ciudad Derramadero implicaría crear un “nuevo Saltillo” apenas a nueve kilómetros de la actual mancha urbana y tal proyecto debería estar concebido, sobre todo, con el propósito de evitar los errores cometidos en el pasado.
La disponibilidad de agua es, por encima de cualquier otra consideración, el reto más importante que enfrentará este desarrollo. Las lecciones que la naturaleza nos ha obligado a aprender, sobre todo en los últimos años, tendrían que ser la brújula para tomar decisiones en torno al crecimiento de la Ciudad Derramadero.
Planear desde el principio el crecimiento de las zonas habitacionales y evitar que el desarrollo horizontal prevalezca tendrían que ser directrices claras con las cuales las actuales y futuras autoridades se comprometan.
Hacer ese espacio “más vivible”, es decir, implementar en su desarrollo los más modernos estándares de urbanismo también debería ser una característica distintiva de la nueva ciudad, así como garantizar, desde el primer momento, que el transporte público se construya sobre bases distintas a las que hoy prevalecen en la capital coahuilense.
El plan aprobado, se ha dicho, retoma los principios internacionales avalados por la ONU en esta materia. Pero el reto no es colocar los enunciados de dichos principios en un documento normativo, sino que la aplicación de dichas políticas sea estricta en todo momento.
Crear un “nuevo Saltillo” tiene que ser una oportunidad para mostrar que las políticas públicas sí pueden convertirse en el eje rector de la vida de una comunidad que no solamente requiere fuentes de empleo, un lugar para vivir, servicios básicos, espacios públicos y vías para trasladarse, sino que todo eso debe combinarse de manera armónica en torno al propósito de una alta calidad de vida y con respeto al medio ambiente.
El primer paso está dado: se ha aprobado un plan que plantea regular el crecimiento de una nueva ciudad. De su seguimiento estricto y responsable depende que no veamos en el futuro sólo otra mancha urbana, sino que contemplemos la creación de un nuevo tipo de ciudad.