La falsa modestia, la humildad, el orgullo, la falsa abundancia, la presunción y la realidad
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Conversación sobre una foto:
“¡Qué bella!”
“Es que es mi ángulo.”
¡Wey! Te están dando un cumplido. Acéptalo. Y sí, la mujer en la foto es bella. Sin pretender analizar ni diagnosticar a las personas involucradas, me gustaría aprovechar para hacer notar lo que podría ser falsa modestia. Y para no ser injusta, me usaré como ejemplo. Ya he criticado lo suficiente para todo el 2024 y apenas hemos comenzado.
La falsa modestia se confunde con la humildad. La falsa modestia es un mecanismo de defensa que se utiliza para disfrazar el complejo de superioridad y la falsa abundancia en que vivimos algunos.
“¡Qué bien te ves!” “Gracias, he aumentado de peso y quisiera verme mejor.”
“¡Qué bonito vestido!” “Oh, tiene años, lo compré en un bazar.”
“¡Qué rico te salió el pastel!” “Y eso que salió un poco chueco. Lo rellené con betún.”
Si me veo bien, tengo un vestido que se me ve padre, y me salen bien los pasteles, la respuesta correcta es, “Gracias, me siento bien. Sí, este vestido me queda padre. Los pasteles me salen bien, me enseñó mi mamá.” Admitir y ofrecer a otros lo que nos sale bien, lo que sí sabemos, no es una falta de humildad. Tampoco lo es saber que hoy el esfuerzo por verme bien me salió. Ser pretencioso y presumido es otra cosa. También es otra cosa tirarme para que otros me levanten – y ¡qué feo cuando más bien me confirman lo otro, que sí, hoy no me veo tan bien y sí ya se nota el aumento de peso!
La humildad y la modestia tienen que ver con la realidad. Lo que hago bien, los talentos que tengo, mis conocimientos, mis habilidades, etc. son cosas que puedo compartir sabiendo que estoy ofreciendo lo mejor de mí. Es lindo y satisfactorio hacer una comida que me sale muy bien y que los invitados la gocen. El ensanchamiento del pecho que se siente no es presunción, sino orgullo basado en realidad. El orgullo que me hace compartir con otros algo que he logrado, como el Colibrí (mi coche nuevo). Para mí, comprar otro coche no es cualquier logro, es algo grande siempre y me llena de gratitud y alegría. Y a mí me encanta “presumirlo”.