La supervivencia en tiempos de adultos; la gran oportunidad para usar nuestro mayor nivel de creatividad

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

Es en la incomodidad donde aprendemos más sobre nosotros mismos. La incomodidad nos aporta una oportunidad de mirarnos profundamente. ¿Qué me está pasando en este momento en que surge la incomodidad; la molestia, la ira, la vergüenza, la ansiedad, la tristeza? Estos momentos se refieren a experiencias anteriores, probablemente de la infancia. Mueven fibras que originalmente nos llevaron a formar mecanismos de defensa que siempre serán parte de nuestra estructura de carácter. Nos provocan la repetición de la letanía de nuestras más profundas creencias.

Eventos que nos agarran por sorpresa y que salen fuera de lo que sucede comúnmente en nuestras vidas nos llevan a reacciones, justo eso, reacciones. No nos permiten espacio para pensar, razonar ni decidir. Nos vamos en automático al espacio de supervivencia, a la neurosis que nos permitió sobrevivir la primera infancia. Nos damos cuenta de pronto de que el mundo que aprendimos a ver y que pensamos que controlamos en realidad no existe. Nos percatamos de que no tenemos control sobre nada y que nos toca reevaluar las creencias de las cuales estábamos tan convencidos.

Creo que hoy mi tema y lo que estoy viviendo carece de esperanza. O tal vez sólo parece así. La adaptabilidad y los ajustes tendrán que formar nuestra nueva estrategia. La mía sí. Dice mi maestro que en la más profunda desesperanza se encuentra la esperanza. Cuando lo de siempre no dará ya el resultado esperado, hay que idear otra manera. Nos brinda la opción de descubrir nuestro mayor nivel de creatividad y aplicarla en lo que requerimos para atravesar las situaciones desconocidas y peligrosas, y movernos hacia otra manera de sobrevivir, en el mejor de los casos ya no desde lo habitual y las creencias infantiles, sino desde la madurez y el razonamiento adulto a pesar de las emociones propias de la situación.

A sentir y a resolver, pues, adaptándonos y creando nuevas maneras de vivir.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM