La zancada de Tania León
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Cuando en 2020 la Orquesta Filarmónica de Nueva York invitó a la compositora Tania León a sumarse a la celebración del centenario de la Decimonovena Enmienda, Tania confesó su desconocimiento del tema. Originaria de La Habana, Cuba (1943), Tania León, llegó a Estados Unidos en 1967, a los 24 años de edad. En su maleta transportaba una poca de ropa, una licenciatura en educación musical, por el Conservatorio Nacional de Cuba, y una diplomatura en Contabilidad y administración de empresas de la Universidad de La Habana. No sabía inglés y había volado a Miami en uno de los populosos Vuelos de la libertad. Se instaló con una pareja cubana del Bronx, quien la cobijó y permitió quedarse en su sofá de la sala. Mientras actuaba como pianista para la Orquesta del colegio de música de Nueva York, y para la Orquesta de la Universidad de Nueva York, Tania obtuvo el grado de bachiller en Educación Musical, en la Universidad de Nueva York, y ahí mismo un máster en Composición. Su pasión por la música la llevó a convertirse en directora fundadora del Teatro de Danza Arthur Mitchell en Harlem, en cofundadora de la serie Conciertos de la Comunidad de la Orquesta Filarmónica de Brooklyn, y directora musical de la Compañía de danza Alvin Ailey; luego fue discípula de dirección de Leonard Bernstein (1918-1990), y de Seiji Ozawa (1935-2024). En 1985, 18 años después de su llegada a EUA como refugiada, ocupó el cargo de compositora residente en el Lincoln Center Institute. Es decir que desde el primer día en EUA Tania León se aplicó al estudio de la música, dejando que el resto de la vida corriera a su antojo, incluyendo la Decimonovena Enmienda.
Al escuchar la música de Tania León se advierte la clara integración rítmica de raíz afrocubana, presente en el ritmo, que más que un componente decorativo, adquiere el papel de eje conductor de la pieza, como lo se aprecia en obras como Tumbao (2005).
También la distingue la gran atención que pone en el color instrumental, mediante combinaciones inusuales, texturas transparentes o densas; y un uso expresivo de percusiones. Y creo que un tercer elemento distintivo es vestir con flexibilidad a sus piezas, evitando o eludiendo las formas cerradas. Esta manera de elución de lo tradicional ofrece una sensación de fluidez temporal, y que podemos escuchar en, por ejemplo, Horizons de 2008.
Tras confesar que desconocía el tema de la Decimonovena Enmienda, Tania León investigó y se enteró de la aceptación por parte del Estado norteamericano de otorgar a las mujeres el derecho al voto, tras las luchas y marchas encabezadas por la activista Susan B. Anthony (1820-1906). Así de sencillo.
Pero para Tania León no fue así de sencillo. Mientras se documentaba encontró que si bien la enmienda 19, de 1920, daba el voto a las mujeres, en letra chiquita decía: “sólo a las mujeres blancas”. Así fue que supo de la lucha por el voto igualitario encabezado por mujeres activistas negras, como Mary Church Terrell (1863-1954), o Fannie Lou Hamer (1917-1977), hasta conseguirlo en 1964.
Fue entonces que la invitación de la Filarmónica de Nueva York cobró un sentido íntimo para ella: no se trataba de escribir una obra musical, sino una obra de resistencia.
Pensando en estas mujeres, Tania León escribió la obra solicitada por la Filarmónica de Nueva York, a la que llamó Zancada. ¿Y por qué Zancada?
En una mesa redonda, en el marco del festival de California de 2024, celebrada el 20 de marzo de ese año, en el que participó Tania León, ella explica el origen del nombre Zancada: “Una cosa que me pasó dentro de esta pieza es que cuando yo llegué a este país, yo tuve la oportunidad de ver a Martin Luther King caminando las calles del país. Y yo no sé, años después que yo estaba escribiendo la pieza, sentí el mismo ímpetu que esa mujer que hizo marchas (Susan B. Anthony). Y de buenas a primeras, empecé a pensar que era como un pie gigante con una bota que estaba marchando. Entonces la pieza tomó un sentido de Stride.”
Esta obra, epifanía de la resistencia, le valió el Pullitzer de música en 2021. Y a pesar de su sólida trayectoria en la música contemporánea, las discográficas estadounidenses insisten en ponderar un folklorismo latino, inexistente a mi ver. A esta visión, León da la vuelta con guasona elegancia en su Toque, danzón que no es danzón, y que invito a ver en YouTube
Discografía para acercarse a Tania León: Ritual, 1987. Carabalí, 1992. Indígena, 1994. Horizons, 1999. In Motion, 2011, y desde luego Stride, 2021.