Los atropellos

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Opinión
/ 29 agosto 2021

Coahuila, y ahora Saltillo, en los últimos 16 años ha sido víctima de atropellos aceptados por la mayoría modorra y sumisa que la vive y sostiene, por una ciudadanía que se acostumbró a no reclamar ante el abuso y la hechicería, ante el saqueo y el descaro, ante la impunidad y la comodidad.

PRIMER ATROPELLO. Nació de un simple documento de los denominados pagarés apócrifos por 5 millones de pesos que marcó el destino de uno de los edificios emblemáticos de la ciudad y de una asociación cultural y mutualista centenaria: Manuel Acuña.

Firmado, supuestamente por el presidente de la sociedad sin autorización del consejo directivo, ese documento fue fechada a tres años de vencimiento en una simulación burda y reclamada ante un juzgado de Torreón.

Mediante otra simulación, se anotaron datos falsos, como es costumbre en este sexenio en el poder judicial entregado a los cuates y compromisos de Riquelme con el dictador Rubén N, las cosas se prestan para los manejos turbios y los moches que incrementan mieses de funcionarios desde actuarios, secretarios, jueces y no se diga de magistrados buenos sólo para una cosa: las enseñanzas de los videos de Bejarano.

Documentado por VANGUARDIA en un extenso reportaje del estimado periodista Carlos Arredondo, se puede agregar que siguiendo la ruta del dinero se ha de encontrar a los verdaderos atracadores de la Sociedad Manuel Acuña
y sus socios.

Esta ruta lleva al sobrino de un exgobernador, a dos exgobernadores asociados, a tres funcionarios del actual gobierno y hasta a un alcalde que aún no entra en funciones como los beneficiarios de la demolición del edificio para la construcción de una gran plaza comercial con cines, tiendas ancla y locales comerciales, todo ello con amplio estacionamiento en lo que era
el patio español.

SEGUNDO ATROPELLO. Y sigue temblando en Saltillo y Arteaga. De acuerdo con un estudio hecho por ese elefante blanco denominado Clúster de Energía Coahuila, el estado se encuentra en la zona “A”, es decir, una donde no se han reportado sismos en los últimos ochenta años y no se esperan aceleraciones del suelo mayores a un 10 por ciento de la aceleración de la gravedad a causa de temblores.

Señala el instituto Volcano Discovery que se han presentado temblores en Saltillo el 19 y 26 de agosto de 2021, ambos con una aceleración de 3.4 por ciento promedio, generándose en conjunto la liberación de 15.2 megawatts
de energía o el equivalente a 13.1 toneladas de dinamita.

A lo largo de los años, constructoras han obtenido concesiones para explotar material de la sierra de Zapalinamé , amén de la concesión de explotación de cantera y material “fino” de la zona de Paredón. Y sabe qué utilizan para
obtener el material: dinamita.

El estudio del Clúster también establece: “A la sismicidad producida por el hombre se conoce como sismicidad inducida y puede ser producida por remoción de material, minería, adición de fluidos en el subsuelo, vaciado o llenado de presas, construcción de diques, detonación de explosivos y pruebas nucleares”. Y todo sin la visita de los inspectores de las instancias locales encargadas de la protección civil y el ambiente. ¡Haya cosa!, dijera doña Lupe.

TERCER ATROPELLO. En la Secretaría de Salud estatal, el doctor Bernal ha llegado a los escaños de su ineptitud como funcionario público. Nadie pone en duda sus conocimientos médicos, pero fuera de su consultorio resultó una nulidad. Sus torpes declaraciones en el sentido de que el estado se negará a aplicar las pruebas PCR a la población que presente síntomas de COVID-19 es un abandono a la obligación del gobierno de proveer de espacios saludables
y de proteger la integridad física de la población.

Quejándose de que cada prueba les cuesta mil 200 pesos, ahora pretende suspender su aplicación en este regreso a clases y cobrar un porcentaje de esta. Y pensar que por concepto de deuda pública se pagan abonos de 12 millones de pesos diarios de intereses, es decir, 10 mil pruebas diarias de detección de COVID. Y seguimos de agachones
y sumisos. Válgame, Dios.

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Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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