Mirador 07/06/2026

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Opinión
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No conozco el lenguaje de los árboles. Si lo conociera le diría que no tema. Las tormentas que aquí llegan no son tan tormentosas

Truena el trueno, y las nubes bajan a decir que está tronando.

El cielo se ha puesto gris, como la mayoría de las vidas, y la lluvia vendrá sin avisar, como la mayoría de las muertes.

Estoy en mi estudio y miro el jardín de la casa por el ventanal. El arbolito que nació sin que nos diéramos cuenta parece tener miedo de la tormenta que se acerca. No conozco el lenguaje de los árboles. Si lo conociera le diría que no tema. Las tormentas que aquí llegan no son tan tormentosas. Se vuelven viento manso, y se van luego sin hacer daño a nadie.

El nogal grande agita sus hojas, y se estremecen las del jazmín de Arabia, esa planta con nombre de las Mil y Una Noches que trepa por el muro. Yo no me agito ya, ni me estremezco. Muchas tormentas he visto antes, y sé que todavía alcanzaré a mirar otras.

Temer a la tormenta es lo mismo que temer a la vida. No le temo.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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