No soy cavernícola, o eso digo yo
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“El hombre ha sido cazador-recolector durante 90% de su estancia sobre la Tierra. Estamos hechos para vivir de esa manera.” Punto 1: Me lo dijo una persona vegetariana cuya dieta tiene una base ovo-lácteo. Ajusto mis lentes para ver si estoy oyendo bien y recuerdo que también me han dicho que el hombre (entiéndase el ser masculino heterosexual de la especie) está programado para reaccionar ante estímulos visuales y sensuales y que no puede controlar su impulso sexual, así que las mujeres debemos taparnos para no provocarles deseos a quienes no tienen albedrío.
Mientras que Darwin se revuelca en su tumba, junto con los maestros espirituales de la historia, yo, con la simpleza que no supero, me pregunto si los añosdécadassiglosmilenios que tiene el ser humano sobre la Tierra, no implican una evolución a nivel ADN. Presumimos mucho de evolucionarnos espiritualmente, en conocimientos, y así, pero ¿negamos la evolución en cuestiones fisiológicas de la alimentación que podría ser apropiada y el control que podríamos tener de los impulsos y deseos sexuales?
“Hay que volver a la manera original de alimentarse el ser humano.” ¿Neta? Entonces me hacen el favor de buscar un mamut y que algún pela’o que quiere conquistarme vaya a matarlo con lanzas, palos y piedras. Suena heroico, pero...si va al supermercado y me trae la comida que me gusta, creo que estaré mucho más dispuesta. No entiendo la tendencia que tienen algunas personas y grupos de “volver al origen” del ser humano. Quiero pensar que hemos evolucionado: en higiene, en costumbres, en digestión, en necesidades, en comprensión, en, en, en...todo. ¿O no?