El ideal democrático, una visión retrospectiva

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Politicón
/ 26 enero 2018
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La democracia tiene su origen en Atenas en la época de Pericles (495-429 a.C), sin embargo, los pueblos no eran como son ahora y Grecia no era lo que te imaginas. El genérico Grecia estaba conformado por pueblos independientes como Atenas, Argos, Corinto, Macedonia, Esparta, entre otros. Cada una de estas ciudades tenía su propia forma de gobierno. Con las Constituciones de Solón, Clístenes, Efialtes y Pericles, Atenas se convirtió en la ciudad griega más importante. 

El primero que habla de la democracia es Heródoto (484-420 a.C.). En Historias, III, 80, 1 nos comenta una narración que atribuye a Darío el rey de Persia y sus generales. En dicha narración discurren acerca de las ventajas y desventajas de la monarquía, la democracia y la oligarquía. 

El primero desacredita la monarquía porque desarrolla soberbia y desmesura. Otro considera a la oligarquía como una degeneración de la aristocracia (el gobierno de los más capaces) y se convierte en tiranía. Uno más defiende la democracia porque es “el gobierno del pueblo” dado que en este sistema, afirma, las magistraturas se obtienen por sorteo, se rinden cuentas a la comunidad y los asuntos públicos se someten a la deliberación del pueblo. Finalmente, el último de los generales rechaza la democracia por la ignorancia del pueblo y propone elegir a un grupo de personas bien preparadas, es decir, la aristocracia. 

Evidentemente, la reflexión tiene un objetivo, dejar en claro la preferencia de gobierno que tiene el autor y lo que él considera. Heródoto cree en la isonomía, es decir, en la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, en la libertad de expresión, en la  igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos y en la libertad de palabra en la asamblea. En el apartado mencionado, remata diciendo, que los responsables de gobernar la polis, no son otros que los mismos ciudadanos. 

Con la Constitución de Solón en el 594 a. C. comienza la democracia. La novedad de esta constitución a diferencia de otras tres que ya habían salido a la luz elaboradas por otros legisladores griegos y teniendo en cuenta la situación de miseria generalizada en la que vivían la mayoría de los atenienses, fue la cancelación de las deudas. Estableció además la apelación a los tribunales, favoreció el comercio aumentando las medidas y dividió el censo según los recursos y se prohíben los préstamos, que ponían en riesgo la libertad de las personas. Fue el legislador por excelencia en la antigua Atenas. El centro de su propuesta es el tema de la inclusión, pues para él ricos y pobres tenían la misma consideración. 

Atenas, gracias a Solón, poseía un esquema distinto a las otras ciudades y bajo esta nueva forma de gobierno se tomaban decisiones colectivas que determinaban la vida de la ciudad (polis), lo que posibilitaban estas decisiones era la idea del concepto de igualdad. Se reunían en el Areópago para la toma de decisiones y la deliberación pública. El poder político era la Asamblea o Ekklesia formada por todos los ciudadanos. La polis, no era la simple ciudad, era la comunidad humana organizada. 

De esa forma, todos los ciudadanos atenienses participaban del consejo, los tribunales y en la asamblea se encontraba el poder soberano. Otro dato importante era la responsabilidad que todos tenían en las cosas de la polis. Si había una guerra se requerían distintas funciones que debían asumir los ciudadanos. Los cargos públicos se repartían a través de un sorteo y tenían una duración de seis meses. Todos los ciudadanos tenían las mismas posibilidades de asumir cargos públicos, en ese sentido, era el gobierno del pueblo. Tenían claro que debían en algunos momentos, abandonar sus intereses particulares para priorizar los intereses colectivos. 

La democracia griega termina por una razón muy simple, es una sociedad de iletrados o individuos sin cultura, como era la sociedad helénica de esos tiempos, era fácil que apareciera la demagogia (manipulación de los sentimientos a través del discurso), es decir, se complicaba hablar de democracia en una sociedad con tales características, porque el hambre o las necesidades estaban por encima de cualquier anhelo de justicia. Por eso Aristóteles la definía como “el mal gobierno de muchos” porque para él, era una forma de gobernar basada en la corrupción que consistía en la manipulación de los sentimientos. Cuando Macedonia adquirió supremacía, en el año 322 a. C., se puso fin al sistema democrático ateniense.

Una vez que hemos realizado una visión retrospectiva del tiempo por excelencia de la democracia, hemos planteado también elementos que son esenciales a la misma, los entresacamos para que hagas un ejercicio de comparación o al menos tengas en cuenta cómo debe de ser la vida en una comunidad democrática.

Primero, en una democracia se toman decisiones colectivas que determinan la vida de la ciudad ¿En la democracia mexicana se toman decisiones colectivas, existen los mecanismos para poder tomar tales decisiones? Seguro más de alguno nos llevará al área de la representatividad que en éstos tiempos es la mejor salida para matizar las formas como se llega a puestos de elección popular.

Otro dato es la igualdad y en este caso equidad que viene para el pueblo gracias a la reforma de Solón y que pone piso parejo para todos los ciudadanos. ¿En la democracia mexicana hay individuos de primera, segunda y tercera? La respuesta de otros tantos seguro será, no. Los votos valen lo mismo ¿pero que no acaso se consiguen poniendo de por medio la desigualdad?

Otro elemento era el ejercicio de la deliberación pública y la toma de decisiones en el Areópago ¿En la democracia mexicano tenemos un  Areópago? Es decir ¿Existe la deliberación pública, en donde se delibera? ¿En dónde se toman las decisiones sobre lo que es mejor o no para la sociedad mexicana? ¿Dónde están los referéndums, plebiscitos o consultas públicas? ¿Cuándo las anuncian, quienes las publicitan? Otro dato importante que nos da la presente búsqueda es que en la demos griega la responsabilidad social era de todos, es decir, todos estaban interesados en las cosas de la polis ¿En México, quienes están interesados en las cosas de la polis? ¿Los políticos? ¿Los ciudadanos? ¿Las televisoras? ¿Las universidades? ¿Los jóvenes?

Un punto más era, que todos los ciudadanos sabían las funciones que debían asumir ¿En México lo saben quienes gobiernan, lo sabemos los gobernados?

Luego, los cargos públicos se determinaban por sorteo para que no fueran siempre los mismos, ah! y duraban seis meses, para que todos los ciudadanos alguna vez en su vida tuvieran la oportunidad de gobernar. El último elemento que señalo es que en la democracia griega se rendían cuentas a la comunidad. ¿Cuándo veremos eso en México? ¿Qué tan lejos andamos en la sui generis democracia mexicana, de este ideal democrático que se dio hace 2500 años en Atenas? 

Felipe de Jesús Balderas Sánchez es Doctor en Humanidades, con especialidad en Ética, por el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) con la tesis doctoral Aproximación a un modelo de salarios equitativos, un análisis ético y, así mismo, es, también, Maestro en Educación por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Ejerce como profesor, impartiendo clases de “Ética, persona y sociedad”, “Ética, profesión y ciudadanía” y “Responsabilidad social y ciudadanía”, además de talleres de Ética Transversal dirigidos al profesorado, en el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM).

Su labor de investigación se centra en torno al proyecto “Ética, profesión y ciudadanía ”.

Lee su columna: ‘Así las cosas...’

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