POLITICÓN: Morena vs. PRI en Coahuila: lecciones de una derrota anunciada
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Mientras el PRI volvió arrasar con sus adversarios, la derrota de Morena no tomó por sorpresa a nadie: una campaña sin estructura suficiente, sin respaldo nacional y marcada por los escándalos de su propio movimiento
I. SIN SORPRESAS
Todo mundo –incluso destacados cuadros del morenismo local– lo dijo a lo largo de toda la campaña y desde antes: el PRI que comanda Carlos Robles Loustaunau lograría, una vez más, el “carro completo” en las elecciones legislativas. Los datos surgidos de las encuestas de salida, así como los arrojados por el PREP del Instituto Electoral, lo confirmaron de manera contundente desde anoche mismo. Y no sólo eso, sino que la ventaja del tricolor frente al segundo lugar –la coalición Morena-PT, en todos los casos– es amplísima.
II. TRES AL HILO
Por cierto, esta es la tercera elección consecutiva en la cual el expartidazo blanquea a sus adversarios en la elección legislativa local. Y es que desde 2017, cuando la oposición –encabezada entonces por el PAN– se alzó con la victoria en nueve de los 16 distritos locales, arrebatándole por primera y única vez el control del Congreso al PRI, nadie ha logrado, ya no digamos ganar un distrito, sino al menos cerrar la competencia...
III. SIN COMPETENCIA
Más allá de ganar los 16 distritos, los números ayudan a entender el tamaño del resultado. En la mayoría de los casos, la alianza PRI-UDC obtuvo entre el 50 y el 60 por ciento de la votación, mientras Morena quedó muy lejos de disputar el triunfo. El caso más evidente fue el Distrito 1, donde Francisco Javier Navarro consiguió una ventaja superior a los 50 puntos porcentuales. En otros, como el 8 y el 9, la diferencia rebasó los 40 puntos. Incluso donde la competencia fue más cerrada, el resultado nunca estuvo realmente en duda. Con esos márgenes, la “oposición” guinda nunca encontró espacio para meterse a la pelea.
IV. HAIGA SIDO...
Una de las frases más conocidas de la política mexicana sostiene que lo importante son los resultados. Nos comentan que el PRI podría adoptarla después de esta elección. La movilización territorial, la operación política y la capacidad para llevar a sus simpatizantes a las urnas volvieron a marcar la diferencia, “haiga sido como haiga sido”. Mientras sus adversarios buscan explicaciones, el tricolor se llevó todo. Al final, las urnas suelen tener una costumbre incómoda: darle la razón a quien consigue más votos.
V. SORPRENDENTE
La nota la han dado, por supuesto, los ciudadanos que salieron a votar en una proporción que nadie esperaba. Y es que ni siquiera los más optimistas se planteaban la posibilidad de que la participación superara el 40 por ciento y, de acuerdo con las cifras que anoche arrojaba el PREP, al menos la mitad de los inscritos en la lista nominal acudieron a la casilla que les tocaba. Sin duda que el equipo operativo del IEC, que comanda el secretario Ejecutivo, Gerardo Blanco Guerra, podrá presumir que hizo bien su trabajo y logró entusiasmar a un electorado que en este tipo de elecciones, consideradas “huérfanas” y de poco atractivo, suele participar menos.
VI. MEDALLA
La región que sin duda se lleva las palmas es La Laguna, pues en los seis distritos de allá –salvo el 11– la participación superó el 50 por ciento de la lista nominal. Y donde de plano se volaron la barda fue en el Distrito 7, con cabecera en Matamoros, demarcación para la cual el PREP del Instituto Electoral de Coahuila marcaba anoche que habían acudido a votar más del 61 por ciento de los electores inscritos... todo un récord.
VII. LA FACTURA
La elección dejó una dura lección para Morena y para su dirigente estatal, Diego del Bosque. Los entendidos tienen claro que el resultado de ayer no puede explicarse por una sola causa. Por un lado, una dirigencia local con poca experiencia para enfrentar una elección, a pesar del tiempo al frente del movimiento en el estado. Por otro, el desgaste provocado por los escándalos nacionales del morenismo. Los casos de Rubén Rocha Moya y las polémicas alrededor de los hijos de López Obrador terminaron por alcanzar a una elección en la que el partido de moda llegó, además, sin el respaldo efectivo de su dirigencia nacional.
VIII. EL ABANDONO
Otro tema que no pasó inadvertido fue la ausencia de la dirigencia nacional de Morena durante prácticamente toda la campaña. Mientras Coahuila enfrentaba la única elección del país, sus principales liderazgos concentraron su atención en otros asuntos y dejaron a la estructura local navegar sola. La distancia también terminó reflejándose en las urnas. Ahora, después de conocidos los resultados, las explicaciones y los respaldos aparecen con mayor facilidad, aunque algunos consideran que llegaron demasiado tarde.
IX. DESPUÉS DE LA DERROTA
Ya con los resultados sobre la mesa, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, denunció una supuesta elección de Estado, compra y coacción del voto, además del uso de códigos QR por parte del PRI. Los señalamientos deberán investigarse y, en su caso, acreditarse ante las autoridades competentes. Sin embargo, los amplios márgenes de votación registrados en los 16 distritos colocan muy cuesta arriba cualquier intento de revertir la elección por la vía judicial, pues difícilmente las irregularidades denunciadas tendrían el alcance suficiente para modificar diferencias que alcanzan decenas de puntos porcentuales.