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El aumento al salario mínimo en México a partir del 1 de enero de 2022 será del 22%, lo que significa que pasará de los 141.70 a los 172.87 pesos diarios. Ha sido una política del actual Gobierno Federal ir dándole incrementos con el objetivo de que dicho salario rompa la línea de la pobreza. Además para apoyar la competitividad regional en lo que se refiere a la Zona Libre de la Frontera Norte, el acuerdo unánime de los sectores, obrero y patronal, dicta que el aumento lo llevará a 260.34 pesos diarios.
La administración federal actual recibió el salario mínimo en 88.36 pesos y éste sería el cuarto aumento que lleva a cabo. Aun con este tema somos de los países con salarios más bajo como miembros integrantes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). La mecánica de aumentos es sencilla: los incrementos deben e ir dos puntos por encima de la inflación, el tema es que si suben los precios deben de subir las remuneraciones salariales.
De acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos este aumento va a beneficiar directamente a 6.3 millones de trabajadores, un 30.5% de los registrados en el IMSS dados de alta de 1 a 3 salarios mínimos. Sin embargo, aunque se pretenda mejorar el poder adquisitivo del trabajador así como fomentar la permanecia del mismo en el centro de trabajo, también existen riesgos potenciales con este aumento de justicia social.
Puede venir una escalada mayor de aumento de precios, una reestructuración de empleos en las empresas, así como especulación en proyectos de crecimiento de las mismas.
Por otro lado, complica las revisiones de los contratos colectivos y de igual manera el aumento impactará en el cálculo de determinación del pago de cuotas obrero-patronales. Los incrementos al salario mínimo que se dieron entre 2018 y 2021 tuvieron un impacto positivo y aumentaron la eficiencia del mercado laboral, pero el espacio para incrementos posteriores se limita cada vez más.