Sheinbaum: Cadena de errores presidenciales

+Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

Los errores no son menores y muchos de ellos no sólo afectan seriamente a su gobierno, sino al país

Las jefaturas de gobierno normalmente están apoyadas por una amplia estructura de recursos humanos, información de calidad, inteligencia focalizada y estudios de prospectiva. La modernización de la presidencia en EU se remonta a Franklin D. Roosevelt, se crean las unidades de apoyo presidencial, singularmente tres: la relacionada con el presupuesto, la de seguridad nacional y la oficina presidencial. La calidad de los titulares dependerá la conducción presidencial. Trump tiene debilidad por la incondicionalidad, como López Obrador y así se han tomado decisiones desastrosas. Las dos peores presidencias en la historia moderna de ambos países.

Las fortalezas y debilidades de la presidenta Sheinbaum son distintas a las de su predecesor. Muchos apostaban a su formación académica y política y origen generacional con la expectativa de representar una presidencia menos cerril que la de López Obrador. No se advirtió su temperamento mercurial y rigidez ideológica. No pretende lealtad, simplemente prescinde del acompañamiento de colaboradores. Se le percibe solitaria, sin temple ni mesura y cada vez más distante de la realidad. Su presidencia naufraga. Ciertamente, el escenario es muy complejo, incierto, en buena parte por la herencia maldita y en parte por errores propios.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-autogol-de-infantino-CC21983320

En tales circunstancias es muy difícil comprender a la presidenta en su manejo del caso “El Mayo” Zambada de días pasados. Los errores no son menores y muchos de ellos no sólo afectan seriamente a su gobierno, sino al país. Tal parece que el viernes la mandataria preveía con audacia un escenario de revelaciones que exhibieran el injerencismo norteamericano a manera de ganar adhesión popular y autoridad. Fue una apuesta ciega que partió de premisas falsas y no hubo nadie que lo advirtiera. Tan es así, que para la semana hubo una cadena de errores que lastiman seriamente la credibilidad presidencial.

El lunes se fincó el compromiso de revelar al día siguiente información que mostraría que las autoridades norteamericanas y que el exembajador Ken Salazar habían mentido groseramente y de mala fe. Se impuso la víscera por la manera en la que el embajador Salazar se refirió a López Obrador a través de un tercero no identificado, un confidente del expresidente. Seguramente se pensó que el golpe lastimaría al gobierno del expresidente Biden y no al de Trump.

La conferencia del día siguiente fue un desastre; no hubo perspectiva. La pregunta fundamental no es quién mintió, sino quién mató a Melesio Cuén, el enemigo político del gobernador cuyo asesinato fue concurrente con el secuestro y las autoridades locales pretendieron encubrirlo. No lo dijo un periodista, un enemigo político, la ultraderecha de aquí o de allá. Lo señaló la FGR con pruebas contundentes. No se puede abordar el tema del secuestro, sin atender el del homicidio que de una o de otra forma señala a Rocha Moya como responsable.

La presidenta dejó para el día siguiente lo que se suponía habría de ser los señalamientos más graves contra el exembajador y el gobierno norteamericano. El espectáculo fue lamentable y exhibió no sólo la mediocridad y parcialidad de la fiscalía, sino el encubrimiento a Rocha Moya. Además, la Fiscalía dio por válida una interpretación periodística justo cuando la presidenta Sheinbaum reclama no dar credibilidad a los medios sin fuentes identificadas y datos corroborables. El periodista puede opinar, creer, especular, una fiscalía no. La pronta réplica de Ken Salazar no se hizo esperar: no fue nuestro operativo, no fue nuestro avión, no fue nuestro piloto.

El piloto, identificado por las autoridades, pero no nombrado es parte fundamental para el esclarecimiento de los hechos. Él deberá saber quién le contrató, cómo fue el traslado, qué participación tuvieron, si fuera el caso, autoridades nacionales o extranjeras, quién era el propietario de la aeronave, cómo fue el arribo y por qué había un despliegue policiaco mayor. En fin, un testigo cómplice del mayor valor para conocer lo ocurrido.

https://vanguardia.com.mx/opinion/cuando-lo-medio-malo-se-vuelve-bueno-OO21946998

Increíble. El piloto de origen mexicano fue deportado de inmediato por las autoridades norteamericanas, detenido tiempo después por portación de arma y enviado a EU por razones de “seguridad nacional” sin ser debidamente investigado, ni cuestionado. La FGR tuvo en su poder al testigo más valioso para el esclarecimiento de los hechos; no todos, pero sí los que más le importan al gobierno de López Obrador y de Sheinbaum, esto es, qué participación tuvieron las autoridades norteamericanas. Mauro Alberto Núñez Ojeda, felizmente declarando en EU a cambio de beneficios procesales.

La presidenta Sheinbaum está sola.

Licenciado en Derecho Facultad de Jurisprudencia UAC. Maestría y Estudios de Doctorado en Gobierno por la Universidad de Essex, Inglaterra.

Ha sido Catedrático en el ITAM; en el ITESM; en el CIDE; y en la Universidad Anáhuac.

En 1997 a 2000 titular de la Asesoría Política en la Presidencia del doctor Ernesto Zedillo.

Desde 2005 director general del Gabinete de Comunicación Estratégica

Columnista Juego de Espejos en Milenio Diario, Bloomberg-El Financiero y en SDP Noticias, Código Libre y en la Revista Peninsular. Coautor de varios textos en materia electoral y estudios históricos.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM