Teresa de Jesús en Madrid: la escritora inmensa y la mujer luchadora
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"Teresa de Jesús no es sólo patrimonio de la Iglesia. Es una escritora inmensa, una mujer única, una innovadora de la expresión", explicó a dpa Rosa Navarro
Madrid, España.- Teresa de Jesús no es solo una santa. Ni una mística. Es una escritora innovadora y una mujer enérgica cuya obra se quiere poner de relieve en España coincidiendo con el quinto centenario de su nacimiento, que se celebra este mes de marzo.
Así la presenta la Biblioteca Nacional de España en la exposición "Teresa de Jesús. La prueba de mi verdad", uno de los hitos de la programación cultural concebida para la efeméride, que cuenta con más de un centenar de piezas procedentes de 22 conventos y de varios museos, entre ellas, obras de Rubens, Zurbarán, Ribera o Alonso Cano.
"Es una exposición para recrearse, para pensar y repensar. Refleja esa idea de lucha constante que acompañó a Santa Teresa durante toda su vida", explicó hoy la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos, horas antes de la inauguración de la muestra por parte de los reyes de España.
A través de los propios textos de la autora y de obras pictóricas y escultóricas de diversos artistas, el visitante se adentra a lo largo de tres salas en el mundo de Teresa de Jesús y en el contexto que la rodea.
Autora de la primera autobiografía real escrita en lengua romance, "El libro de la vida", la religiosa relata sus experiencias espirituales, pero también sus problemas "terrenales" con el tribunal de la Inquisición, que quiso evitar la publicación de sus obras, o las dificultades con las que se topó a la hora de fundar conventos de la orden carmelita.
"Teresa de Jesús no es sólo patrimonio de la Iglesia. Es una escritora inmensa, una mujer única, una innovadora de la expresión. Es, ante todo, una escritora", explicó a dpa Rosa Navarro, catedrática de Literatura y una de las comisarias de la exposición.
En un tiempo, el siglo XVI, en el que el 80 por ciento de la población era analfabeta en España, la nobleza dominaba la cultura y las mujeres apenas tenían protagonismo en la vida pública, desarrolló una fructífera obra literaria y fundó 17 conventos en 20 años, superando obstáculos en una sociedad machista y en una iglesia dominada por los hombres.
Teresa de Jesús (1515-1582) nació en una familia de origen judío converso y se aficionó a las letras desde niña. Su madre devoraba libros de caballerías a escondidas de su padre, que se convirtieron en sus primeras lecturas.
La Biblioteca Nacional de España acoge ahora algunas de ellas, como el "Libro del caballero Zifar", en el que una de las protagonistas utiliza un dinero recibido para fundar un convento. "Esas lecturas de la infancia marcaron a Santa Teresa", explicó otro de los comisarios de la muestra, el religioso carmelita Juan Dobado.
Con 20 años, y a pesar de la oposición de su padre, la santa huyó de noche al monasterio de Santa María de la Encarnación de Ávila, donde internó. Nunca fue a la universidad y aprendió de forma autodidacta. Algunas de sus obras más conocidas, como el "Libro de las Moradas", fueron escritas en la reclusión de su celda monacal con ayuda de un pequeño tintero, también presente en la muestra.
Parte de las piezas expuestas en la Biblioteca Nacional de España salen por primera vez de la clausura de conventos españoles, donde tienen un "gran valor sentimental" para los religiosos. Entre ellas, una tabla flamenca que Santa Teresa regaló al convento de las carmelitas descalzas de Toledo.
La exposición también trae a España por primera un retrato que Rubens hizo de Santa Teresa, prestado por el Museo Roitman de Rotterdam.
Teresa de Jesús, y sus descripciones y alegorías, sirvieron de inspiración a algunos de los pintores y escultores más reconocidos de la historia del arte, como Bernini y su famosa "Transverberación de Santa Teresa". Pero también a escritores que la descubrieron cuatro siglos más tarde, como Federico García Lorca, quien la describió como "flamenquísima y "enduendada".
Aunque estuvo enferma durante buena parte de su vida, se la recuerda ahora como una mujer fuerte que se enfrentó a poderosos personajes de la época, como la princesa de Éboli, y que no dudó en criticar el "índice de libros prohibidos" del inquisidor Fernando de Valdés de 1559.
Por Ana Lázaro Verde/DPA