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Dice que se trata de un subgrupo reducido del electorado, que muchas veces no acude a las urnas, y que por tanto sólo pueden influir en una elección cuando ésta es muy competida

El columnista Jorge Buendía del periódico El Universal sostiene que cuando las encuesta eliminan del cálculo a quienes no contestan la pregunta de intención de voto (“preferencia efectiva”), asumiendo que no irán a votar o que sus preferencias son similares a las del resto del electorado, se descarta información valiosa de la encuesta.

“En el mejor de los casos, la ‘preferencia efectiva’ es útil cuando buscamos comparar los datos de diversas empresas encuestadoras. Quiénes irán a las urnas, o cuál es el perfil electoral de un ciudadano, son preguntas que hay que contestar empíricamente, encuesta tras encuesta. Es imposible inferir que la gente no votará, o que se parece al resto del electorado, a partir de que no contesta la pregunta de intención de voto”, cita.

En conclusión, indica Buendía, en realidad los verdaderos indecisos son un subgrupo reducido del electorado, que muchas veces no acude a las urnas, y que por tanto sólo pueden influir en una elección cuando esta es muy competida. El cambio de ruta de una elección depende más de quienes hoy tienen una preferencia sin consolidarse.

Jorge Buendía, columnista de El Universal y Director de Buendía y Laredo/ Foto: Archivo

“En otras palabras, la elección la decidirán quienes tienen una preferencia electoral que puede cambiar de aquí al día de la elección, y no los llamados indecisos”, concluye.

Jorge Buendía,  Director de Buendía y Laredo,  expresa que de acuerdo a cómo se lee una encuesta siempre será parte del debate político.

Los candidatos y sus equipos, añade, siempre buscan dar su interpretación de quién sube, quién baja y quién está estancado en las encuestas. Una misma encuesta, o incluso un mismo número, se puede leer de varias maneras, lo cual genera confusión entre la ciudadanía y la propia clase política.

“Pero la confusión aumenta si agregamos a la ecuación la lectura bien intencionada pero incorrecta de los números”.

Apunta Buendía que el caso más claro es el de los entrevistados que no responden a la pregunta de preferencia electoral a los que coloquialmente se les llama indecisos o indefinidos.

Estos, dijo, representan en promedio 20% de los entrevistados en una encuesta (Oraculus.mx). Pero advierte que hay una gran variación entre empresas.

“Solo en marzo, el rango varía de 12% en la encuesta de Parametría a 30% en la encuesta de El Financiero. Dado el tamaño de este grupo, a veces se le invoca como un elemento clave que puede cambiar una elección y darle el triunfo a un candidato”.

Empero aclara que el problema con esta argumentación es que por lo general los llamados “indecisos” no son tales, pues esta categoría agrupa de entrada a quienes rechazan a todos los candidatos, a quien rehusó expresar su preferencia al encuestador (el famoso voto oculto), a quienes no van a votar, y a quienes verdaderamente no saben cuál candidato apoyar.