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Ahora que Jerry Seinfeld es cuatacho de Netflix (más bien que la plataforma le llegó al precio), el comediante le entregó su proyecto de los últimos cinco años. Se trata de “Comedians in Cars Getting Coffee”, una serie web bastante relajada en la que el propio Seinfeld recoge a famosos comediantes en algún impresionante vehículo (por lo general carros clásicos hermosos) y los lleva a cafeterías o restaurantes a tomar café. Desde 2012 existe este proyecto, que inicialmente se transmitía por Crackle y que ahora podemos encontrar en Netflix. 
 
En México tenemos nuestra propia versión –más raza, por supuesto– gracias a Alex Montiel y su personaje del Escorpión Dorado, enmascarado que transporta a famosos o los pasea por Ciudad de México, los insulta entre bromas y los deja explayarse sobre lo que les dé la gana. 
 
Bueno, el concepto de Seinfeld es extremadamente fresa, si lo comparamos, pero para el caso es lo mismo. Sus invitados, comediantes famosos gringos (Ricky Gervais, Julia Louis-Dreyfus, Alec Baldwin, Tina Fey, David Letterman, Jim Carrey, Jay Leno, Sarah Jessica Parker, Jon Stewart, Amy Schumer, Jimmy Fallon, Steve Martin, Will Ferrell, Larry David y muchos, muchos más), acompañan a Jerry a pasear por las calles de la ciudad y luego toman café y comen algún platillo suculento que siempre se antoja.  
 
Para disfrutar esta serie hay que conocer en algún nivel las carreras de estos comediantes, pues claro, se la pasan hablando sobre sus proyectos pasados… muy pasados y hasta de bajo perfil, en algunos casos. Son como charlas cortas entre amigos que nos revelan algún detalle de la vida o los pensamientos de los comediantes que admiramos; nos ponen al corriente de sus excentricidades (como con Jim Carrey), familias, pasatiempos o ideas sobre la vida. En lo personal, algunos episodios han llegado a sorprenderme, pues ves actores que parecen no salirse nunca de su papel (como Alec Baldwin), y otros que hasta parecen algo nerviosos en una conversación sin guion.
 
Por su formato web se trata de episodios cortos, que van de los 13 a los 20 minutos como máximo. Su lado más interesante e inteligente es cuando los invitados –y el propio Seinfeld– sueltan dos o tres comentarios reveladores, sobre su vida, el amor, el éxito, la familia, la espiritualidad o los complejos. 
 
Son pequeños instantes que caben en un formato que se acopla muy bien al nuevo mundo de la inmediatez. Si son fans de la comedia estadounidense, ya sean series, late shows, películas o stand-ups, ver esta serie es casi una ociosa obligación.