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Pagar vía códigos QR en celulares podría reducir el uso de efectivo y, por tanto, los costos de los servicios financieros y las comisiones bancarias. También es posible que facilite la entrega de apoyos sociales del gobierno

Ciudad de México. La reducción del uso de efectivo en la vida cotidiana de las personas, una de las iniciativas que busca impulsar el nuevo gobierno, comenzará a correr a partir de este año con el uso de los códigos QR en teléfonos móviles (quick response o respuesta rápida) para realizar pagos en todo tipo de establecimientos.

La inclusión de más personas al sistema financiero, la posibilidad de dispersar recursos de programas sociales sin intermediarios, así como combatir la corrupción y la informalidad serán los principales beneficios del uso de esta tecnología, explicó Jorge Ortiz, ex presidente de Fintech México y director general de Tan Tan, un monedero digital.

Esta tecnología es una evolución de los códigos de barras y se puede leer con cualquier teléfono inteligente. “Diferente a otra tecnología que se llama NFC –que está más enfocada a teléfonos de gama alta para los pagos, como los iPhone–, el QR transfiere datos y no necesariamente se necesita un soporte digital. La tecnología es muy simple, sencilla y asequible para cualquier tipo de teléfono”, explicó Ortiz a La Jornada.

Los QR, al igual que los códigos de barras, pueden ser impresos en una plataforma no digital, ya sea un papel, un cartel o una revista, y contienen letras y números codificados de manera que se pueden leer mediante las cámaras de los teléfonos inteligentes. En la actualidad también acompañan las etiquetas de varios productos y llevan a páginas de Internet que ofrecen más información al usuario o consumidor. Sin embargo, uno de sus usos con mayor potencial está en el sistema financiero, como ya ocurre en China e India.

La manera en que operan es sencilla: el usuario, al realizar una compra, utiliza las billeteras electrónicas en su teléfono, a las que están asociadas sus tarjetas y cuentas bancarias: elije con cuál va a pagar, escanea el código QR del comercio –que contiene el precio– y de esta manera la transacción está hecha. El vendedor recibe al instante la notificación de que le fue pagado el servicio.

En China e India la utilización de los códigos QR es algo rutinario y ayuda no sólo a reducir el uso de efectivo, sino que también está dejando obsoleto el uso de tarjetas y, por tanto, las comisiones que se pagan a los bancos por una terminal punto de venta. Wechat Pay y Alipay llevan la batuta de este cambio en la economía más grande de Asia, donde en los mercados, gasolineras, incluso pequeños comercios ambulantes, prevalece esta forma de pago.

Con esta tecnología cualquier establecimiento puede generar un código de este tipo (hay diversas aplicaciones gratuitas para hacerlo) y únicamente poner en un papel y al alcance de la cámara de teléfono de sus consumidores, el QR de su negocio.

“El pequeño comercio lo que ahora puede hacer es bajar una aplicación que es de un banco o de las nuevas fintech, generar su código QR, imprimirlo y ponerlo en su comercio. Esto abrirá la puerta a muchos comercios que hasta ahora no tienen la posibilidad de contar con una terminal bancaria de punto de venta”, añadió Ortiz.

En diciembre pasado, el Banco de México dio a conocer su principal desarrollo para acelerar la adopción de los pagos por medio de teléfonos, la plataforma Cobro Digital (CoDi), que se guiará por el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), y permitirá reducir el tiempo de pagos electrónicos.

El proyecto que está a consulta explica que los pagos móviles podrán ser de cualquier monto y se efectuarán en alrededor de cinco segundos, además de que estará abierta no sólo a los participantes del SPEI, sino también a terceros. El objetivo es ofrecer un medio de pago seguro y eficiente a los pequeños comercios, a los negocios electrónicos y a los proveedores de servicios con las ventajas de seguridad y eficiencia de las transferencias electrónicas.

Actualmente, tres de cada cuatro mexicanos cuenta con un teléfono digital, según datos de la Encuesta nacional sobre disponibilidad y uso de las tecnologías de la información en los hogares 2016, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, y la proporción de personas en el sistema financiero, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, va por debajo de esa cifra, con 68 por ciento de adultos que cuentan con al menos un producto.

De acuerdo con Ortiz, la rápida adopción de esta tecnología se volvería puntal de la inclusión financiera, tal como ha ocurrido en China e India, donde en las regiones rurales es común el uso de los códigos QR para las transacciones cotidianas, además de que reduce los costos de los servicios financieros y las comisiones bancarias.

Por otro lado, en México facilitaría la entrega de apoyos sociales del gobierno, reduciendo las intermediaciones y el uso de efectivo o cheques para transferir el apoyo a los beneficiarios, y con ello acotar la corrupción.

Eventualmente, podría ser más barato como política pública del gobierno el darle un teléfono inteligente a la gente que no tiene uno. Se les incluye a una vida digital, a estar conectados y por medio de estos dispositivos se puede comenzar a dispersar el dinero de los programas sociales, es un tema de inclusión que vaya más allá de los pagos electrónicos, puntualizó.