En su último reporte sobre las economías regionales del país, el Banco de México dedicó una sección especial a un interesante y novedoso método de medición de la actividad económica en los principales destinos turísticos de playa, el cual complementa los indicadores que utilizamos en la Sectur y resulta útil para reforzar el diseño de las políticas públicas.

En su reporte, el Banco de México señala que el turismo es "una de las actividades que ha impulsado de manera importante el crecimiento de algunas regiones en México", pues en 2017 contribuyó con alrededor de 9% del PIB y desde 2014 ha presentado una tasa media anual de crecimiento de 3.13%, superior a la del PIB total de la economía de 2.72% durante el mismo período.

Este desempeño es lo que ha consolidado al turismo como motor de crecimiento para el país.

También, el Banco de México reconoce que el sector turístico es una fuente importante de divisas, la cual generó 21 mil 333 millones de dólares el año pasado, monto equivalente a 72% de la inversión extranjera directa y a 74% del flujo de remesas que ingresaron al país en el mismo período.

Asimismo, el Banco señala que el dinamismo del turismo en los destinos de sol y playa contribuyó con 73% del crecimiento en la demanda total de hospedaje durante 2017, y que el impulso que esto dio a la economía se reflejó en otros sectores, tales como el comercio, los restaurantes, los servicios de transporte y la construcción, entre otros.
Para complementar esta información, el Banco de México presentó un reporte especial sobre el crecimiento de las principales zonas turísticas de sol y playa para el período 1993-2017, basado en los cambios en la luminosidad registrada en imágenes satelitales a lo largo del tiempo.

Este método se basa en la correlación directa y positiva que existe entre la actividad económica y la luminosidad observada desde el espacio en un área geográfica determinada; es decir, a mayor luminosidad, mayor desarrollo económico, permitiendo así identificar el impacto económico de la actividad turística.

Los resultados del estudio dejan ver diferencias importantes en el crecimiento relativo de cada zona. Por ejemplo, las más dinámicas, como Los Cabos, Loreto o La Paz, tuvieron un crecimiento de hasta 40 puntos porcentuales, superior durante el periodo de estudio al que tuvieron las menos dinámicas, como Acapulco, San Carlos, Mazatlán y Huatulco.

A nivel regional, salvo algunas excepciones, se puede concluir que los destinos de sol y playa que tuvieron menos dinamismo se ubicaron en las zonas más al sur del país, mientras que los más dinámicos fueron los situados en la costa del Pacífico, en las regiones centro norte y norte del país.

Pero lo más interesante del reporte radica en las razones de estas diferencias regionales. El estudio reveló una clara correlación positiva entre crecimiento económico y conectividad internacional, y una evidente correlación negativa entre el crecimiento y los niveles de inseguridad, esta última medida por la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes.

Los destinos que cuentan con mejor infraestructura de transportes fueron los que más crecieron, mientras que aquellos que presentaron los índices más altos de inseguridad tendieron a tener un menor crecimiento.

Por eso es fundamental el impulso del turismo internacional a través de una mejor conectividad aérea y terrestre, el desarrollo de infraestructura, la promoción de los destinos y mejores condiciones de seguridad. Así lograremos un mayor y más parejo crecimiento de nuestros destinos.

El estudio del Banco de México reforzó mi convicción de que los mexicanos tenemos un modelo de crecimiento exitoso, pero aún falta que incorporemos al mismo a regiones que por distintas razones han quedado aisladas, sufriendo la ausencia de inversión y un pobre Estado de Derecho.