Una de las maravillosas vistas que se contemplan desde la casa de la instalación “Mirage Gstaad”. Fotos: EFE
¿Es una casa o un espejismo? se preguntan quienes observan la cabaña, instalada en una montaña en Suiza, totalmente recubierta de espejos, que refleja y parece absorber el paisaje blanco, gris y azul, fundiéndose con el entorno alpino hasta casi desaparecer

El artista y cineasta estadounidense Doug Aitken, establecido en Los Ángeles, California, ha instalado en la cima de una montaña suiza una casa recubierta de espejos e inspirada en la tradicional cabaña arquetípica del oeste americano, que funciona como una obra de arte y estará abierta a los visitantes durante dos años.

Esta construcción, o “intervención arquitectónica”, como la denomina Aitken,  permanecerá abierta al público hasta enero de 2021, se denomina “Mirage Gstaad” y se encuentra cerca de la ciudad y estación invernal de Gstaad, en el cantón de Berna, Suiza.

A “Mirage Gstaad” se accede exclusivamente a pie dando una caminata de entre quince y veinte minutos por una ruta de senderismo, desde las estaciones de tren de Gruben o Schenried, ya que está estrictamente prohibido aparcar cerca de la instalación, informa la muestra artística internacional Elevation 1049, de la cual forma parte la instalación de Aitken.

Vista nocturna de la instalación con la montaña reflejada en sus espejos.

Elevation 1049, la mayoría de cuyas piezas artísticas se exhiben,  activan o se realizan en Gstaad y sus afueras, la produce la Fundación Luma (FL) que apoya las actividades artísticas más innovadoras, y “Mirage Gstaad” es la obra más emblemática de su tercera edición denominada Frequencies.

ALGUNOS REFLEJOS

A diferencia de las demás piezas de Elevation 1049: Frequencies, transitorias y efímeras, esta estructura al aire libre de Aitken reflejará e interactuará con el paisaje de la montaña durante dos años a lo largo de las estaciones cambiantes, señala la FL, con sedes en Zurich y Arlés, Francia.

 “Mirage Gstaad” está hecha de madera y acero, con un acabado de aluminio espejado, según la revista tecnológica New Atlas, y utiliza la frecuencia de la luz para reflejar lo sublime del paisaje de los Alpes, como parte de un encuentro en constante cambio en el que tierra y cielo, sujeto y objeto, interior y el exterior están en un flujo permanente, de acuerdo a la FL.

Vista lateral de la instalación que parece que se integra en el terreno y se convierte en casi invisible.

Explica que, en contraste con los chalés circundantes, la estructura de estilo de ranchero de Aitken, se presenta como una versión arquitectónica actualizada de la migración “hacia el oeste”  que comenzó en Europa y finalmente se estableció en California, bajo la idea del “Destino Manifiesto”.

Esta pieza en la tradición del land-art (corriente en la que el paisaje y la obra de arte están enlazados) puede considerarse como un reflejo de los sueños y aspiraciones proyectadas en el Oeste Americano, según los encargados de la muestra  de Gstaad, Neville Wakefield y Olympia Scarry.

MEZCLA DE ESPEJISMOS

Con cada superficie disponible revestida de espejo, “Mirage Gstaad  absorbe y refleja el paisaje alrededor, de tal manera, que su exterior aparenta  desaparecer, en tanto que su interior conduce al espectador a un calidoscopio de luz y reflejos que nunca termina”, añade la organización suiza.

En función de la hora del día, la cabaña cambia.

“Cuando esta clásica casa suburbana de una planta recubierta de espejos por dentro y fuera absorbe el paisaje y lo refleja, se convierte en un dispositivo de encuadre perceptivo que rebota sin cesar entre el sueño de la naturaleza como un estado puramente deshabitado y la búsqueda de su conquista”, destacan desde la institución.

 “Mirage Gstaad es la reconfiguración de una idea arquitectónica: la casa suburbana estadounidense, aparentemente genérica, ahora sin un relato, sin sus habitantes, sin sus posesiones”, señala a EFE Sandra Roemermann, gerente de proyectos y comunicaciones de la Fundación Luma.

Añade que esta estructura mínima “ahora funciona completamente en respuesta al paisaje alpino que la rodea, con el telón de fondo de la montaña Videmanette, en Gstaad, y sus puertas, ventanas y aberturas han sido eliminadas para crear una relación fluida con el entorno circundante, lo que crea una armonía única con la naturaleza que la rodea en Suiza.