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Conasupo repartió por todo el país leche contaminada de radiación comprada en Irlanda; la incidencia de cáncer infantil en México aumentó un 300% en la década que va de 1987 a 1997. Hoy en día, este crimen sigue impune

A poco más de tres décadas después de que ingresara a México leche en polvo de Irlanda presuntamente contaminada por la nube radiactiva producto del accidente en la planta nuclear de Chernóbil, en la antigua Unión Soviética, en el país aún existen preguntas por responder, principalmente por las contradicciones entre la versión oficial y los protagonistas de esta historia.

Tras el accidente de Chernóbil, la Conasupo (Compañía Nacional de Subsistencias Populares) en contubernio con el Irish Dairy Board  (Consejo Irlandés de Lácteos) adquirió a un precio muy bajo cerca de 40 mil  toneladas de leche con una concentración de Cesio 137—un elemento que al ser expuesto a personas en altas concentraciones daña las células y puede producir cáncer— al menos diez veces mayor de la máxima dosis con la que puede estar en contacto una persona a lo largo de un año. 

La Conasupo fue hasta 1999 un organismo gubernamental de asistencia social que proveía alimentos de la canasta básica a precios muy bajos y distribuyó la leche contaminada entre 1987 y 1988, periodo en el cual miles de niños bebieron de ella. 

La Historia

La historia comenzó cuando, después del accidente de Chérnobil, que se dio un 26 de abril de 1986, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que debía evitarse la compra o venta de productos contaminados por radiación.

La Organización Mundial de la Salud emitió una alerta en la que recomendaba no comprar alimentos en los países que resultaron afectados por la contaminación radiactiva. Tiempo después, el embajador de México en Brasil se enteró de que Irlanda estaba tratando de vender leche contaminada en Latinoamérica (junio de 1986). Este hecho fue comunicado inmediatamente al Gobierno mexicano para evitar su compra. Con esta advertencia, es de suponer que nuestro país evitaría su importación. Pero la corrupción es cosa de todos los días.

Y así fue que la Conasupo (Compañía Nacional de Subsistencias Populares) decide compra de aquella 'leche radiactiva' a precios económicos. Y se adquirieron más de 40.000 toneladas. Evidentemente, toda la operación se mantuvo oculta para el público. Hay que resaltar que el hermano del entonces presidente Carlos Salinas, Raúl Salinas, era funcionario de esta institución.

Los análisis practicados a esta leche por un físico habían dado positivo en contaminación radiactiva por cesio 137 y estroncio 137, que producen malformaciones y daños hepáticos y óseos.

Raúl Salinas de Gortari. Foto: Tomada de Internet

En aquel entonces, la versión del gobierno fue que el producto se había regresado a Irlanda, a la empresa Irish Dairy Board. Sin embargo, el escritor Guillermo Zamora, quien investigó el caso, afirmó que de Veracruz se había llevado al Puerto de Tampico, en el estado de Tamaulipas, donde se desembarcó.

"Un directivo de una empresa me confirmó que las muestras habían dado resultados positivos; después tuve conversaciones con personas que analizaron muestras que se tomaron en productos que ya estaban en anaqueles y en mercados y que encontraron la radiactividad", reiteró Alejandro Calvillo, quien ahora preside una organización llamada El Poder del Consumidor.

Y afirmó que a pesar de las advertencias recibidas tanto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como por el embajador en Brasil, la leche no sólo ingresó a México, sino que se compró a precio normal.

"Una gran parte de esa leche se comercializó", dijo.

La Conasupo tenía el monopolio de la importación de lácteos, por lo que diferentes empresas nacionales adquirieron la leche contaminada. De esta manera, todos los mexicanos recibieron sus dosis de radiación en la leche o sus derivados. 

Algunos investigadores sugieren que la incidencia de cáncer infantil aumentó un 300% en la década que va de 1987 a 1997. Hoy en día, este crimen sigue impune. 

Con información de Sinembargo, Infobae y Proceso