Las empresas están en riesgo, el empleo se reduce, los bienes de consumo duradero no se venden. ESPECIAL
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe apoyar con acciones rápidas a los sectores más afectados y dinamizar los que puedan sortear el temporal

CDMX.-Para evitar el desplome de la economía el gobierno de López Obrador debe adoptar acciones rápidas de ayuda fiscal y alianzas con el sector privado

Luego de perder una batalla en la economía de guerra que se configura a partir de la emergencia sanitaria mundial, desde el punto de vista de especialistas en finanzas internacionales, luego de obtener la baja calificación de su deuda por Standard & Poor´s, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador debe apoyar con acciones rápidas a los sectores más afectados y dinamizar los que puedan sortear el temporal

Acciones rápidas que permitan cambiar líneas de producción, transferir efectivo a poblaciones vulnerables, establecer paquetes de ayuda fiscal a todos los sectores y crear alianzas con el sector empresarial, todas estrategias obligadas en una economía de guerra es lo que se impone como necesaria ante el avance del coronavirus en México y sus devastadores efectos tras su paso.

Luis Foncerrada Pascal economista en jefe de la Cámara Americana de Comercio advirtió que no es exageración hablar en términos de economía de guerra donde las familias se vuelven extremadamente cautelosas en su gasto, las empresas están en riesgo, el empleo se reduce, los bienes de consumo duradero no se venden y la demanda cae, lo único que le queda a los gobiernos es apoyar.

Por su parte Calixto Mateos, director del Banco para el Desarrollo de América del Norte (BDAN) advirtió que no hay antecedente de donde partir pero lo cierto es que el tema es como reactivar la economía en medio y después de la crisis que está creando y aún le falta por crear a la pandemia del coronavirus.

La crisis actual estalla en medio de un estancamiento crónico y una debilidad estructural que en las últimas décadas ha impedido crecer o generar empleos formales, esto sumado al notorio distanciamiento entre el gobierno y el sector privado lo hace peligrar la estabilidad de las finanzas públicas.

Para que la agencia calificadora stándard & Poor´s bajara el pasado jueves 26 la calificación de la deuda soberana del gobierno mexicano, no fue suficiente todo el panorama económico de México, ni el impacto del COVID-19 aquí expuesto, sino que además tomó en cuenta el deterioro en el ambiente de inversión, el riesgo de que se agudice la caída en la recaudación tributaria, y que tiene y una escasa perspectiva de crecimiento comparada con países más pequeños como Panamá, Perú, Filipinas o Tailandia. Con información de la Revista Proceso

Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina de Credit Suisse al respecto advierte que varios países con la misma calificación de deuda que México están creciendo a tasas de 6% anuales y México apenas logró un 2% en sus mejores momentos.

Sin duda la economía mexicana llegó debilitada al momento histórico que se vive en el mundo según el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico. Según la institución en 2019 la economía retrocedió 0.14% y en lo que va del 2020 la caída del PIB es de 0.7%.

En lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador el promedio de crecimiento del PIB fue de -0.2% y solo 28.6% de los meses de su gobierno no ha tenido una tasa de variación positiva.

Ya se esperaba el ajuste de la calificadora S&P pues en diciembre pasado había bajado la perspectiva de calificación a negativa y lo que seguía sin duda era que ajustara dicha calificación en los siguientes trimestres, según explica Alonso Cervera.

El economista aclara que aunque las finanzas públicas aún no se han deteriorado, el problema es que si este escaso crecimiento persiste, la Secretaría de Hacienda podría verse obligada a tomar decisiones críticas en materia y deterioro de su balance fiscal. Ante este panorama la principal preocupación de S&P es la falta de crecimiento.

Aunque México aún cuenta con grado de inversión a pesar de la baja de calificación de su deuda de de BBB+ a solo BBB desde una escala de AAA se ha deteriorado y ahora los futuros inversionistas van a exigir mayores rendimientos a partir de esta decisión de Standard & & Poor´s.

La baja calificación era algo que ya se veía venir desde hace algunas semanas, aclara Cervera, pues la calificadora veía con mucha preocupación la escasa confianza de los inversionistas extranjeros y del sector privado y además la débil inversión.

Y por si fuera poco también han quedado en entredicho los planes de inversión, los márgenes de inversión y las finanzas de Petróleos Mexicanos con la caída en los precios del petróleo  por lo que S&P también le bajó la calificación de su deuda a BBB+.

(Con información de la Revista Proceso)