Olvido. Vidrios rotos, pupitres, pizarrones y escritorios empolvados y estragos en la pintura del inmueble, son signos del abandono. / Marco Medina
Desde hace dos años que la Sedu no ha respondido para enviarles un docente

Desde hace dos ciclos escolares, padres de familia del ejido Las Encinas han clamado a la Sedu para que les asigne un maestro de Preescolar y Primaria para sus hijos, quienes tienen que tomar sus clases en los planteles de otras comunidades.

Durante dos años, la Escuela Primaria Miguel Hidalgo de esta comunidad ha permanecido como un “elefante blanco”,  tiempo en el cual ha resentido los estragos.

Vidrios rotos, ventanas tapadas con cartones, pupitres, pizarrones y escritorios empolvados, paredes rayadas y estragos en la pintura del inmueble, son signos del abandono en que está empezando a caer el edificio.

Vicente Nuncio, designado por la comunidad del lugar como custodio de las llaves del plantel, señaló que durante dos años han batallado con las autoridades educativas para que les manden un mentor.

Sin embargo, apuntó, es fecha que,  ya sea porque nadie quiere impartir clases en ese sitio rural y alejado o por el mismo desinterés de las autoridades, de que no hay quién imparta clases en ese lugar.

Narró que la última profesora que estuvo en el lugar dejó de ir, según les explicaron, porque no cumplió con el papeleo formal para seguir dando clases.

Maestro. Los habitantes de la comunidad piden que les manden un profe. / Marco Medina
Pero batallamos mucho, sobre todo en invierno que hace mucho frío, o que a veces se descompone el transporte escolar”.
José Luis Cerda, padre de familia.

“Batallamos mucho porque (en la Sedu) nos decían que sí nos enviaban a alguien, que siempre no, y así fue, tanto que los niños perdieron casi un mes de clases”, recordó.

Fue entonces que les dieron la opción de que los alumnos se fueran a planteles de las comunidades cercanas.

“Nosotros hemos seguido insistiendo para que nos manden a alguien, pero no nos han hecho caso”, dijo.

José Luis Cerda, padre de familia, señaló que lo “positivo” del asunto es que a la fecha sólo son aproximadamente ocho niños y niñas los que tienen que ir a tomar clases a otros ejidos situados a kilómetros de distancia.

“Pero batallamos mucho, sobre todo en invierno que hace mucho frío, o que a veces se descompone el transporte escolar; por eso exigimos a las autoridades que nos manden un profesor”, expresó.

Cerda comentó que el que sean pocos los alumnos en la comunidad no puede ser excusa para la Secretaría de Educación para no enviarles a un maestro o maestra.

“Todos tenemos el mismo derecho a tener maestros para educar a los hijos”, opinó el ciudadano. 

José Reyes


José Reyes Quintero. Orgullosamente periodista de VANGUARDIA desde noviembre de 1999, aunque mi incursión en el periodismo se remonta al año de 1988, cuando inicié mi carrera en Monterrey, mi ciudad natal, donde estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UANL. He cubierto desde actividades policiacas hasta deportivas, incluso sociales, siempre en el periodismo escrito.  Actualmente me especializo en temas electorales, políticos, de seguridad y legislativos. Vivo de la palabra y como tal, me esfuerzo al máximo por respetar nuestro idioma.