Especial/ Les externó a los presentes que la sociedad en su conjunto debe mantener y motivar la preocupación de conservar esta zona por las actuales

El pasado  sábado 25 de julio 2020, un grupo de saltillenses entre ellos Gerardo Garza Melo realizaron una caminata de 8 horas por la Sierra de Zapalinamé terminando dicho recorrido en el Cañón de San Lorenzo.

Los  participantes interesados en la conservación de la flora y de la fauna de la región expresaron su puntos de vista al respecto.

Gerardo Garza Melo les externó su opinión  destacando la contrastante geografía del territorio circundante de Saltillo que incluye kilómetros de desierto calcinado y una majestuosa montaña, así como una riqueza paleantológica que es herencia de 80 millones de años cuando los dinosaurios habitaban en los alrededores.

El desierto y las montañas son los factores que han definido el temple de los habitantes de la región; el trabajo y el valor por enfrentar una condición agreste e indómita.

Abundó Gerardo Garza Melo, que a escasos minutos de la ciudad se encuentran pinturas rupestres y vestigios de los primeros pobladores indígenas:  irritilas, tobosos, huachichiles y coahuiltecos que son imborrables testimonios del amor por la vida que tenían los primeros pobladores de estas tierras.

En el presente,  es fundamental todos los esfuerzos orientados a preservar y cuidar nuestra naturaleza así como el potencial turístico del área natural protegida de la Sierra de Zapalinamé, localizada al sureste de Saltillo con un relieve formado por una cadena montañosa de rocas erosionadas de la Sierra Madre Oriental, con altitudes de 2,000 a 2,400 metros sobre el nivel del mar.

Garza Melo, recordó que el 15 de octubre de 1996 se publicó en el Periódico Oficial de Coahuila el Decreto donde se declaró como área natural protegida y como zona sujeta de conservación ecológica un área de 25,769 hectáreas  de la serranía conocida como Zapalinamé y el 31 de octubre del mismo año, las instancias oficiales del sector suscribieron un Acuerdo de Coordinación para realizar las acciones de conservación, desarrollo y vigilancia de la riqueza de flora que integra diversas especies de pinos, agaves y plantas exóticas así como de la fauna característica poblada del oso negro y de 212 especies de aves.

Les externó a los presentes que la sociedad en su conjunto debe mantener y motivar la preocupación de conservar esta zona por las actuales y futuras generaciones, destacando que el empuje y dedicación de los habitantes de la región ha hecho posible superar las difíciles condiciones impuestas por el desierto y conseguir un desarrollo urbano e industrial. En el mundo moderno, el trabajo cotidiano y constante de los saltillenses ha ido trasformando este entorno para crear un polo de gran desarrollo y que por lo mismo todos debemos contemplar el más alto horizonte de expectativas.