Foto: Vanguardia/Francisco Rodríguez
“Es parte de la democracia y hay que aguantar por Coahuila y por México”, comentó el mandatario al recordar que en la pasada visita del presidente López Obrador recibió rechiflas y abucheos en los eventos públicos

“Hoy fue un día común y corriente. Ya no hubo abucheos”, dijo entre sonrisas el gobernador Miguel Riquelme Solís en el evento de la firma de convenio para la implementación del modelo de seguridad del paciente, en Torreón.

“Es parte de la democracia, y hay que aguantar por Coahuila y por México”, comentó el mandatario a los presentes, al recordar que en la pasada visita del presidente Andrés Manuel López Obrador, recibió rechiflas y abucheos en los eventos públicos.

Ya en entrevista con los medios, Riquelme Solís comentó que valieron la pena los abucheos y dijo que en cada evento, “en forma de sarcasmo, fui ganándome al  público y me dejaron hablar”.

Al insistirle sobre las rechiflas, Riquelme refirió que no están acostumbrados a ese tipo de situaciones y señaló que en el evento que recién había tenido, se trató bien al presidente de la Junta de Gobierno del Congreso, Marcelo Torres, al alcalde de Torreón, Jorge zermeño, a la diputada federal por Morena, Miroslava Sánchez y a todos los alcaldes de la región aunque no fueran del partido al que él pertenece.

“Aquí estamos acostumbrados a ser institucionales. Me cuesta un poquito de trabajo entrar en esa dinámica, pero con un poquito de sarcasmo le entramos y sacamos lo más importante para mí, que era pronunciarme por los problemas de Coahuila y que el presidente me respondiera, yo creo que eso fue bien, además él me trató muy bien a mí, platicamos extenso por varias horas, estuvimos tres días juntos y creo que fue una buena experiencia. Aguanté lo que me tocaba, no me arrepiento", declaró.

El mandatario mencionó que le puso sobre la mesa al presidente el tema de la Guardia Nacional y le respondió que aunque Coahuila no está dentro de las zonas prioritarias, no iba a abandonar al estado.

Así mismo, comentó que trataron el tema de la cuenca lechera, y que López Obrador le mencionó que no se trataba de “migrar”, la cuenca, sino de tener mayores controles en el gasto de agua.