De manera persistente organismos multilaterales e instancias no gubernamentales en pro del medio ambiente han advertido que el planeta está “enfermo”, y de no hacer algo las consecuencias serían irreversibles.

El comentario viene a cuenta, luego de que el mundo se uniera en una voz para exigir que se combata el incendio que se vive en la Amazonia brasileña.

Tras varios días de arrasar con un “pulmón” en esta zona del mundo, gobiernos, grupos de la sociedad civil y personalidades han mostrado su preocupación. Algunos ya han apuntado que se trata de una crisis internacional que sobrepasa a Brasil y que debiera representar una emergencia mundial.

Inicialmente Brasil –bajo un gobierno que tiene serias dudas sobre el cambio climático– no tomó con la debida importancia un incendio de estas magnitudes, incluso ayer el presidente Jair Bolsonaro deslizó la posibilidad de que la conflagración fuera responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales.

Ante ello, Amnistía Internacional dijo que los errores del gobierno de Bolsonaro son responsables del fuerte aumento de los incendios forestales en la Amazonia, los cuales ya alcanzan magnitudes nunca antes vistas, según el recuento de organismos internacionales.

El paradigma que enfrenta el planeta requiere que todos tomemos acciones para evitar un mayor daño a nuestro hogar"

Más allá del enfrentamiento en declaraciones, esta afectación ecológica debiera despertar el interés de todos, incluso de los gobiernos escépticos a los daños en el planeta. El alza en los termómetros en todo el mundo, así como cambios en las dinámicas en tiempos de lluvia no responden al azar.

El paradigma que enfrenta el planeta requiere que todos tomemos acciones para evitar un mayor daño a nuestro hogar.

Estas medidas no necesariamente son políticas de alto calado, sino de acciones particulares que cada uno de nosotros podemos implementar.

Cuidar el agua, evitar el uso de desechables, reducir el uso de plásticos, balancear nuestra alimentación, entre otras, pueden dar un respiro al planeta.

Porque a todos nos debe quedar claro que el incendio en Brasil, así como otros que se reportan en España y Rusia, pueden ser alimentados por las condiciones de planeta.

Y en caso de no hacer algo, este tipo de episodios podrían repetirse más a menudo e inclusive a una mayor escala.

En Coahuila y en México hemos visto cómo en tiempos de altas temperaturas las zonas verdes son más propensas a sufrir un incendio, así como los daños que tardan años en ser reparados.

Por lo que está en nuestros manos que el episodio de Brasil sea un parteaguas para todos, que nos lleve a una cultura de la prevención, así como a tomar acciones con una mayor ecoamigabilidad.

Porque lo cierto es que no podemos seguir como hasta ahora.