Gratitud. Los padres de Joana agradecen a quienes desinteresadamente apoyaron a su hija. Fotos: Cortesía
La niña que inspiró la creación de corazones para recaudar tapas de plástico, ha sanado de la terrible enfermedad

Abrazada a sus muñecas en una cama del Hospital Universitario de Saltillo, en menos de un año Joana, con sus siete años de edad, luchó incansablemente contra el cáncer. Y en marzo pasado lo venció.

Su historia comenzó justo el “Viernes Santo”, en abril de 2019, cuando tuvo una hemorragia con vómito de sangre que alarmó a sus papás, pues días antes también había empezado a roncar de una manera inusual.

“Se le controló la hemorragia, pero nos fuimos a Monclova a ver a un otorrinolaringólogo que nos dice que Joana tenía un tumorcito chiquito en la cabeza y nos dijo que era operable, que había que analizar los riesgos y nos recomendó hacerlo en Saltillo o Monterrey, porque hay más especialistas en el tema”, cuenta Enrique del Valle Guerrero, padre de Joana.

¡Felicidad! El pasado mes de marzo Joana fue declarada libre de “Línfoma de Burkitt”.

Para la siguiente cita, en la clínica del Magisterio de Saltillo, el 16 de mayo Joana volvió a registrar un sangrado, por lo que fue internada y le volvieron a hacer estudios. En un mes, el tumor había crecido hasta tener dimensiones de seis por ocho centímetros.

Los primeros días de junio la dieron de alta, pero al poco tiempo registró una parálisis que requirió llevarla al Hospital Universitario de Saltillo, donde fue internada y se le realizó un escaneo que días después arrojó un resultado lapidario para Joana y su familia. A sus siete años de edad, le diagnosticaron “Línfoma de Burkitt”, un tipo de cáncer común en niños, que afecta los glóbulos blancos.

“Cuando revisan en Monterrey esos resultados que nos dieron, nos dicen que el tratamiento va a ser con quimioterapias y ahí nos cambió la vida. Mi esposa se salió de trabajar para estar todo el tiempo con la niña, mi otro hijo se fue con sus abuelos y yo seguí trabajando para, saliendo, ir a verla al hospital, estar hasta la medianoche con ella y luego irme a dormir para volver a trabajar al otro día, fue duro”, recuerda Enrique.

Apenas al empezar el tratamiento de Joana, sus padres tuvieron que afrontar un obstáculo para conseguir los medicamentos necesarios, para lo que fue necesario incluso recurrir a farmacéuticas de Monterrey, Ciudad Victoria y Guadalajara. En junio le aplicaron la primera quimioterapia y a los 21 días la segunda.

“Estuvo de junio a septiembre internada prácticamente, porque tuvo muchas recaídas entre quimio y quimio, de la primera a la cuarta, porque se le bajaban las defensas y había que hacerle transfusiones de sangre y de plaquetas”, dice el padre de la menor.

En medio del tratamiento de Joana, sus padres se acercaron a la asociación “Niños con Leucemia”, que les abrió las puertas para la adquisición de los medicamentos necesarios para el tratamiento, pues además el seguro de gastos médicos con el que contaban, no cubría la aplicación de las quimioterapias.

SURGEN LOS CORAZONES EN LA COLONIA MIRASIERRA

A partir del caso de Joana, también surgió el movimiento del “alcalde” de Ciudad Mirasierra, Limbar Valdez, quien impulsó la instalación de corazones gigantes para recaudar tapas de plástico que posteriormente son donadas a la asociación “Niños con Leucemia”, que las vende para conseguir fondos y apoyar a los niños con alguna enfermedad relacionada al cáncer.

De acuerdo con Limbar Valdez, a la fecha se han reunido cerca de 40 toneladas de tapas de plástico en los más de 20 corazones que se han instalado en Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga.

Con el apoyo externo brindado, a Joana le practicaron sus siguientes quimioterapias cada 21 días entre septiembre y diciembre. Su padre asegura que a pesar del impacto de la noticia, ella nunca perdió el positivismo.

CON BUEN CARA

“Siempre ha sido muy positiva, aunque estuvo delicada un tiempo, vio las cosas de la mejor manera. Hubo veces que los procedimientos que hacían le provocaban que no pudiera hablar y buscaba una computadora para hablarnos. Nos decía que nos quería mucho, que quería que estuviéramos ahí con ella viendo películas, uno quería estar más tiempo, pero el horario está más restringido”, dice Del Valle Guerrero.

La última quimioterapia se la pusieron en febrero y el 19 de marzo de este año le volvieron a realizar un escaneo en Monterrey. Al siguiente día les entregaron el resultado y el tumor había desaparecido.

“Imagínate lo felices que estábamos. Ella gracias a Dios volvió a su normalidad, con sus juguetes, sus monos y vuelve a ser la niña de antes, que está siempre riendo, bailando, platicando. Ahora ya está en su casa libre de cáncer y ahora a cuidarla con esto del COVID-19, porque tiene que estabilizar todas las defensas que perdió con el tratamiento”, explica.

Donaciones. Los corazones colocados en la ciudad fueron inspirados para ayudar a Joana en su lucha de la que salió vencedora.

GRAN RECUPERACIÓN

En menos de un año, a Joana le diagnosticaron cáncer y lo venció y ahora podrá regresar a la escuela, a tercer año de primario, que dejó en pausa para afrontar la prueba más grande a su corta edad.

“Esta experiencia nos deja que hay que ser humildes, porque hay muchas cosas, como cuando la niña se ponía mala, sensibilizar a la gente que apoye a esta situación, porque ir a donar sangre generalmente lo hacemos los hombres, pero somos cobardes, no tenemos la capacidad moral para ir a apoyar aunque no sea a un conocido”, terminó diciendo el padre de Joana.

AYUDA EN CADENA:

A iniciativa del “alcalde” de Mirasierra, Limbar Valdez, se crearon los corazones gigantes para recolectar taparroscas.

Estos plásticos son donados a la asociación “Niños con Leucemia”.

A su vez, esta asociación vende las taparroscas para costear quimioterapias de niños con cáncer.

20 corazones están instalados en la ciudad.

40 toneladas de taparroscas han sido recolectados.

Siempre ha sido muy positiva, aunque estuvo delicada un tiempo, vio las cosas de la mejor manera”-

Enrique del Valle Guerrero, padre de Joana.‘Ángeles’. La solidaridad de los saltillenses no se hizo esperar y la ayuda no tardó en llegar al hogar de Joana.

Alejandro Montenegro

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con una especialidad en Periodismo y participación en múltiples cursos, talleres y estancias profesionales en México y en Estados Unidos. Reportero desde el 2012, con experiencia de cobertura en temas relacionados al ámbito legislativo de Coahuila, migración, trabajo, campo, entre otros