Foto: Marco Medina.
Ángel Sánchez presentó esta pieza de performance el pasado jueves 23 de agosto en el Teatro García Carrillo

Con pistola en mano y al ritmo de música electrónica Ángel Sánchez entró al sótano. Al acercarse a alguno de los asistentes al evento le apuntaba a la cabeza con el arma de juguete, hacía ademán de disparar, sonreía burlonamente y continuaba bailando hacia su siguiente víctima.

De esta manera comenzó el performance “Malgré Tout”, el cuál se llevó a cabo el pasado jueves 23 de agosto en el sótano del Teatro García Carrillo, espacio rara vez utilizado para actividades públicas, pero que en esta ocasión se convirtió en la sede de la denuncia que Ángel Sánchez hizo contra la violencia.

Pues así como entró al recinto, así es para él la violencia en nuestros días: Un divertimento más, una forma de entretenimiento a la cual nos hemos vuelto insensibles y ante cuya presencia sonreímos, prominente figura en nuestro día a día.

Foto: Marco Medina.

Sentado al fondo del lugar, rodeado por narcomantas de utilería y cuerdas que representan las decenas de suicidios, además de un cuerpo embolsado y sujeto con cinta, Sánchez dio lectura a un poema con el que, apoyado en la constante repetición de elementos, mostró los contrastes que la violencia ha generado en la vida humana contemporánea.

La obra tomó inspiración en la escultura de Jesús Contreras, donde una mujer yace acostada boca abajo en una incómoda posición y en el hecho de que su autor perdió un brazo —y en una serie de fotografías que Sánchez tomó de esculturas a las que también les faltaba dicho miembro— e incluso presentó un segmento con la pieza homónima de Manuel M. Ponce que  el músico compuso en honor del escultor para ser ejecutada tan sólo con la mano izquierda.

“A pesar de todo”, como se traduce al español, es una obra que presenta todo lo malo, violento y cruel que nos rodea, pero que nos ofrece un atisbo de esperanza justo antes de terminar.

Foto: Internet.