Las inconformidades en el seno de los morenistas a nivel nacional suscitándose disputas por las posiciones de mando de esa agrupación, han tenido que suspenderse en algunos de los eventos por las rivalidades entre ellos mismos, y que aunque han sido pocos los asistentes unos asientos se han quedado sin ocupar, y los pocos miembros que acuden utilizan el tiempo en discusiones bizantinas por lo que no concluyen en acuerdos que les proporcionen cierta fuerza política.

Aquí en Coahuila el grupo de simpatizantes que realmente ofrece su empeño de lucha es tan raquítico que es difícil que constituyan una pujanza sólida para enfrentar decisiones importantes que convenzan a la ciudadanía, que sus postulados y su organización son los que despejen los caminos y nos conduzcan a ir forjando el porvenir para todos.

No sólo se trata de personas adheridas a ese partido político que laboran en las tareas sumamente sencillas por ser operativos que también se necesitan para el incremento en el padrón de electores, si no de personas que persuadan con la ideología de su asociación, que conozcan lo que es una democracia representativa en que tienen fijada su soberanía a través de los órganos representativos que se eligen por votación y de la que tanto presumen, una democracia que debe estar exenta de pragmatismo y populismo.

La cúpula morenista y sobre todo los funcionarios de primera línea del Gobierno Federal deben reconocer y aceptar que la posición que lograron, gracias a los votantes, no fue precisamente por su capacidad en los asuntos políticos y de administración pública, si no por el hartazgo de las prácticas deshonestas de los gobiernos que los antecedieron y que rebasaron una corrupción lapidaria seguida de una impunidad tan cínica que dejaron al País en ruinas.

Para la gran mayoría de los electores ya no existía otra alternativa por quién votar, más que por Morena, por eso están en el poder, nada más que su actuación a un año de distancia no se ha visto reflejada en los avances que prometieron durante la campaña política, y si no que lo digan las estadísticas publicadas por organismos nacionales e internacionales, en el sentido de que México no sólo no ha crecido en su economía, sino que como consecuencia se han dado pasos hacia atrás en muchos de los renglones de la actividad pública y privada, y que de seguir así dejaremos de pertenecer al grupo de los países emergentes y podríamos caer dentro de un camino incierto.

Según la línea gubernamental estamos montados en una democracia representativa entendida como el poder del pueblo, pero razonemos, el poder público, es decir, un gobierno legalmente constituido por el ejecutivo, el legislativo y el judicial son los poderes que constitucionalmente están en el mismo nivel de la estructura del gobierno, sin embargo, en nuestro País están totalmente copados por el ejecutivo que los maneja de acuerdo a su criterio y con una visión de perpetuar su movimiento para seguir teniendo la batuta, o sea el poder tras el trono.

En este año que ha transcurrido de la actual administración federal, es tiempo de hacer una reflexión seria, una deliberación responsable en donde se incluyan todos los sectores de nuestra nación y actuar en consecuencia, sin necesidad de rivalizar y con el deseo de que el Presidente lo comprenda, aunque se ve difícil que lo acepte por su obcecación, ya que con sus actitudes y con su narrativa da a entender que es dueño de la verdad, que no se equivoca y que ni siquiera sus funcionarios, sobre todos los que componen sus gabinetes legal y ampliado, son capaces de dar un paso ni proferir una palabra si él no lo autoriza, pues ese trazo lo maneja sutilmente de manera que las acciones emitidas por su aparato principal en el mando parecen robotizadas, pues la hoja del árbol no se mueve sin su voluntad.

Estamos volviendo al pasado reciente en el que nos hemos situado en el carril de la autocracia, en un absolutismo donde la opinión de sus vasallos, que son los que saben, permanecen encerradas en sus mentes, pues no es posible que teniendo, hay que decirlo, elementos en su gobierno tan preparados egresados de universidades de fama mundial, haga a un lado sus recomendaciones y privilegie sus ocurrencias.

Se lo digo EN SERIO.

@aguirreperalesf

franciscoaguirreperales@gmail.com