Foto: Tomada de Internet
Los gestos de Emma Coronel contribuyen a aumentar la admiración por las figuras involucradas en el mundo del crimen organizado

Al salir esta semana de una de las audiencia formales del juicio que se sigue en Nueva York al capo mexicano, Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, su esposa, Emma Coronel fue perseguida por medios de comunicación que buscaban sus primeras impresiones sobre un proceso que se ve poco favorable para el líder del Cártel de Sinaloa.

Vestida con un abrigo negro y acompañada de dos mujeres, provocaba expectación a su paso por las calles de Nueva York ante la multitud de gente y reporteros que la perseguían.

Coronel, una ex reina de belleza, no se detuvo a dar sus impresiones a la prensa, pero sí paró cuando un seguidor le pidió una selfie, a lo que accedió.

En video se observa que Coronel salía de la Corte visiblemente afectada y a punto del llanto, pero al ser detenida por el seguidor, inmediatamente sonrío a la cámara.

El gesto y la figura de Coronel han sido interpretadas por algunos periodistas, como el mexicano José Díaz Briseño, como un ejemplo de la glamorización del narco.

Las apariciones de Coronel son esperadas en la Corte, no sólo porque es la joven esposa de uno de los capos más famosos de la historia, sino también por las prendas de de grandes diseñadores que ha llegado usar en las audiencias previas.

Unos de sus looks, con un cinto de Gucci, fue comparado con el de la famosa estadounidense Kim Kardashian. Prueba de la admiración que despierta, es una falsa cuenta de Instagram que se ha hecho famosa recientemente y que tiene más de 424.000 seguidores.

La cuenta comparte imágenes de Coronel y algunas de su famoso esposo.
También la ha mostrado de fiesta, en la playa, en el estadio de los Yankees de Nueva York y en la misma Corte. Aunque ha aclarado que no tiene redes sociales, reconoce la autenticidad de las imágenes.

Coronel también se ha convertido en protagonista del juicio, como cuando su marido pidió a la Corte el poder darle un abrazo, petición que le fue negada, pero que desvío la atención del proceso para centrarla en si el Chapo iba a poder abrazar o no a su esposa.

O como el miércoles, cuando las crónicas relatan que al entrar a la sala su esposo se veía muy elegante, estaba de buen humor y le lanzó un beso a la joven mujer.