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Especialistas dijeron que la falta de infraestructura para importar y transportar el energético y la baja competencia son algunas de las causas

A dos semanas de que el presidente Andrés Manuel López Obrador diera a conocer –como lo prometió repetir cada lunes– a las estaciones de servicio que venden más cara la gasolina en México, empresarios del ramo y expertos aseguran que los precios del hidrocarburo no pueden bajar por decreto, porque existen al menos 4 razones que no lo permiten.

Especialistas y gasolineros coincidieron que hay 4 motivos que evitan que los comercializadores del carburante bajen el precio al consumidor: falta de infraestructura para importar y transportar el energético, que Pemex es casi el único proveedor del mismo, los impuestos aplicados por el Gobierno y el alza en el precio del petróleo en el mercado mundial.

Aunque en 2016 la reforma energética abrió la puerta para romper el monopolio de Pemex en la venta de gasolinas, a más de dos años de esa apertura y poco más de un año de la liberación del precio, aún no hay suficientes gasolineras en manos de privados como para incidir en la reducción de precios.

En México hay alrededor de 12 mil 837 estaciones, sin embargo, apenas 2 mil 907 son de empresas privadas, es decir alrededor de 23 por ciento son gasolineras de firmas como Shell, Petro-7, Oxxo Gas, Chevron y Exxon Mobil.

“La competencia ahora (más que en precios) está en posicionamiento en la calidad del servicio que ofrecen, programas de lealtad y generar beneficios importantes para los consumidores”, destacó Pablo Zárate, director de Pulso Energético, firma de análisis del sector.

Actualmente el precio promedio del combustible automotriz en el país se ubica en 19.77 pesos el litro, 12.3 por ciento más caro que lo que valía hace un año, según datos de la CRE.

“Consideramos que los instrumentos disponibles para informar al público la ubicación y los precios de la gasolina y el diésel son de gran utilidad para transparentar al mercado, pero es conveniente que se incluyan otras variables”, aseguró Roberto Díaz de León, presidente de Onexpo.

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Detalló que el costo de la molécula, logística y distribución tienen un peso aproximado entre 60 y 65 por ciento en el precio final; mientras que los impuestos entre 25 y 30 por ciento; eso les deja un margen de utilidad, que asciende hasta a un 10 por ciento del total mismo que se divide entre el comercializador y el distribuidor.

Pablo Zárate refirió que es importante desarrollar mayor infraestructura y transporte de combustibles, que permita a las nuevas marcas de estaciones de servicio tener un menor costo logístico y con ello ofrecer el mejor precio a los consumidores.

“Esto también permitirá diversificar la proveeduría de las gasolineras al incrementar la capacidad de importación de privados, pues la mayoría (más de 95 por ciento) sigue comprando a Pemex su producto”, dijo.

José Refugio Muñoz López, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), indicó que también los impuestos aplicados a la gasolina influyen en el precio final, pues consideran que son mayores comparados con Estados Unidos.

A pesar de que el Gobierno federal afirmó que redujo en parte el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) aplicado a gasolinas, la empresa Shell México dice que eso es erosionado por el incremento en el precio del petróleo en el mercado global, combinado con el aumento del dólar frente al peso.

“Al iniciar el 2019, el precio de la mezcla mexicana de petróleo fue de 43.65 dólares por barril, mientras que, para el 12 de abril, éste se ubicó en los 63.59 dólares por barril. Al ser este el insumo indispensable para producir gasolina, los precios de la molécula se ven automáticamente impactados”, dijo Shell en un correo a El Financiero.

Agregó que, si bien hubo una reducción en el IEPS, el incremento en el precio del crudo ha erosionado el impacto de la medida en el precio final de los combustibles”, dijo la empresa.