Fotos: Vanguardia/Héctor García
Integrantes y exbailarines del Ballet Folklórico del Ateneo Fuente de la UAdeC celebran los 33 años de trayectoria de Lalo Rodríguez, director de esta agrupación

¿Qué mejor manera de rendir homenaje a un director artístico que a través de la danza que ha promovido por más de tres décadas? Y por si fuera poco, hacerlo en vida, para que él mismo pudiera disfrutar del espectáculo montado por sus alumnos y exalumnos.

La noche del sábado 12 de enero, las butacas del Teatro de la Ciudad no se dieron abasto para albergar a quienes acudieron a apreciar el homenaje a Lalo Rodríguez, quién se ha encargado de mostrarle al mundo al mundo cómo es México a través de sus expresiones dancísticas.

El recorrido llevó a los asistentes por diferentes latitudes del territorio nacional, con acompañamiento musical en vivo y los bailarines ataviados con tradicionales vestuarios.

Así los discípulos de Rodríguez tuvieron la oportunidad de demostrar que la técnica no solo sirve para exhibir sino para demostrar la sutileza de compartir, a través de los pasos, una historia regional que evidencia el mosaico mexicano.

Con “Concheros”, la sincronía del baile al son del tambor, en una danza que remarcaban las sonajas de cada danzante y acentuaban las conchas que adornaban sus pantorrillas; se evidenció la trascendencia de esta celebración ritual.

“Que la fiesta del mariachi sí te alegra el corazón”, decía la canción interpretada por el grupo homónimo llevando al escenario a Michoacán. Luego la blancura de los trajes arribó para festejar a Veracruz y la armonía del zapateado, así como las amplias faldas al ritmo de la marimba contagiaban de emoción al público que aplaudía y chiflaba para compartir su alegría.

Llegó “La Bamba” y al son de este tradicional tema la gente echaba gritos al ver a la pareja principal hacer un lazo con sus pies al ritmo de la música. “Y que suene la bamba y arriba y arriba…”.

Bajo el mismo halo emotivo el danzón se hizo presente y a éste el mariachi le dio un sentimiento mexicano que se confirmó con cada paso de los bailarines.

Entonces “los mariachis callaron”, para permitir que los pies de los integrantes del ballet dieran vida al tema a través del zapateado. Después la voz del violín fue la antesala del número que rindió honor a Nayarit y su baile de la boda, en el que los recién casados son escoltados por el resto de las parejas y los hombres llevan en cada mano un machete.

El vuelo de las faldas creaba círculos concéntricos que llenaban de vida y color el escenario y los hombre bailaron al ritmo de la música haciendo suertes con sus machetes.

La emoción de los asistentes fue in crescendo gracias al montaje de la producción homenaje que animó a quienes abarrotaron hasta los pasillos del Teatro y los hizo trasladarse a diferentes partes de México gracias a la fusión de la danza con la música.

El ballet de bailarines y exintegrantes del Ateneo Fuentes demostró que cuenta con elementos para construir y crear coreografías que dan vida a la tradición, gracias a la dirección que han tenido por 33 años de Lalo Rodríguez.