Un equipo internacional de investigadores liderados por la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv secuenció el genoma de granos de cebada de hace 6,000 años. Foto Internet
Genéticamente, los granos de cebada son muy similares a los que pueden encontrarse actualmente en los cultivos de Israel y Jordania, pero difieren de aquellos que crecen de manera salvaje.
Para nosotros, el ADN antiguo es como una cápsula del tiempo que nos permite viajar hacia atrás y analizar la evolución de los cultivos de cereales"...
Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Plack

Un equipo internacional de investigadores liderados por la Universidad Bar-Ilan de Tel Aviv secuenció el genoma de granos de cebada de hace 6,000 años que habían sido hallados en una cueva cercana al mar Muerto.

Según afirman en su estudio, publicado en la revista especializada "Nature Genetics", se trata de la secuenciación del genoma de la planta más antigua realizada hasta la fecha. Hasta ahora, sólo se había logrado secuenciar el ADN del maíz prehistórico.

Genéticamente, los granos de cebada son muy similares a los que pueden encontrarse actualmente en los cultivos de Israel y Jordania, pero difieren de aquellos que crecen de manera salvaje, dijo hoy una portavoz de la universidad. Esto significa que el cultivo de cebada en la región estaba muy avanzado desde muy temprano.

"Para nosotros, el ADN antiguo es como una cápsula del tiempo que nos permite viajar hacia atrás y analizar la evolución de los cultivos de cereales", señaló Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Plack.

La cueva en la que fueron hallados estos granos de la Edad del Bronce es de difícil acceso y sólo fue utilizada por humanos durante un breve lapso de tiempo, probablemente como refugio, apuntan los investigadores.

"El material genético se conservó bien durante varios miles de años gracias a la sequedad extrema de la región", explicó Ehud Weiss, profesor de arqueobotánica en la Universidad de Bar-Ilhan.