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La medición será debido a que en los últimos cinco años se han dado cambios importantes en los patrones de consumo de la población

Ciudad de México. A partir de septiembre la medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre el comportamiento de los precios incluirá nuevos productos, como dispositivos móviles y servicios de telecomunicaciones, con el fin de reflejar los actuales hábitos de consumo de los mexicanos.
 
La canasta básica actual está integrada por 283 productos genéricos que incluyen cotizaciones en 17 mil establecimientos, y cuyo comportamiento se refleja en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
 
“Estamos haciendo todas las mediciones metodológicas para cambiar la medición. El cambio no es trivial, pues ha habido cambios en los patrones de consumo importantes como en el caso de las telecomunicaciones y los dispositivos telefónicos que son muy distintos los servicios que se usan ahora que los de hace cinco años, los precios se han modificado y debemos tener cuidado con eso”, explicó Alfonso Santaella, presidente la Junta de Gobierno del INEGI.
 
En un encuentro con medios de comunicación señaló que la demanda de productos ha cambiado en los últimos años, por lo que la principal razón del cambio es tener información más precisa sobre el cambio en los precios de los productos y servicios que se consumen con mayor frecuencia en el país.

Explicó que el año base, que representa el punto de partida para el cálculo de la inflación, será 2016 y la nueva canasta básica se basará en los datos que arrojaron las encuestas de gasto en los últimos tres años.
 
“El INEGI levantó una encuesta que se llamó Engasto (Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares) en 2013 y luego se levantó la ENIGH (Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares) en 2014. Esos son los dos principales instrumentos que nos van a dar una radiografía de cómo están gastando las familias mexicanas”, precisó.
 
En materia económica, otras innovaciones en el trabajo del organismo serán el levantamiento de un censo agropecuario, que no ocurría desde 2007, así como una encuesta entre las empresas sobre el impacto que tiene la burocracia y la corrupción en el desarrollo de sus negocios.