Las últimas encuestas, publicadas ayer, siguen señalando a al demócrata Joe Biden como claro ganador. AP / EFE
Se estima que los más de 93 millones de votos anticipados pueden demorar el resultado

WASHINGTON, EU.- Este lunes termina en Estados Unidos una campaña presidencial anómala por la pandemia, pero, sobre todo, marcada por la hostilidad política vivida en los últimos cuatro años. En las calles se palpa el temor de los ciudadanos, que han reforzado la seguridad por el miedo a la violencia, y, en los despachos y pasillos del poder, el recelo hacia las encuestas. Las más recientes insisten en que el demócrata Joe Biden ganará y expulsará a Donald Trump de la Casa Blanca.

Los más de 93 millones de votos anticipados que se habían enviado por correo o depositado en los colegios electorales pueden demorar el recuento y el resultado de varios estados clave, como Pensilvania o Wisconsin, dejar en el aire quién es el presidente electo por muchas horas. Además, Trump ha cuestionado la solidez del sistema de correo y alentado el fantasma del fraude, lo que eleva la tensión en un país ya de por sí crispado.

Los estadounidenses votan, además, en medio de una grave crisis económica que nadie pudo prever hace un año, con más de 230 mil muertos por la pandemia del coronavirus y sin un horizonte claro de vuelta a la normalidad en ningún lugar del mundo. Lo hacen, en resumen, tiritando.

Las últimas encuestas, publicadas ayer, siguen señalando a Joe Biden como claro ganador. La elaborada por The New York Times y Sienna College le conceden la mayor ventaja de un candidato presidencial desde 2008, cuando ganó Obama. El exvicepresidente Biden ganaría en territorios clave como Wisconsin y Pensilvania, con una ventaja de 11 y 6 puntos, respectivamente, así como Arizona y Florida, por seis y 3. La de The Washington Post-ABC, sin embargo, otorga a Trump el importante bastión de Florida, con dos puntos porcentuales de diferencia. La de The Wall Street Journal-NBC News, a nivel nacional, señala como vencedor al demócrata con el 52 por ciento, frente a 42 por ciento del presidente Trump.

Los estadounidenses deciden sobre algo más que un programa económico este martes, sobre algo más que un plan de respuesta a la crisis de la COVID-19. Eligen todo eso y también una forma de definirse como país y presentarse al mundo. Con información de El País