Al interior sólo tres table dance estaban abiertos. Héctor García
Durante el recorrido realizado por VANGUARDIA algunos dueños de table dance y salones de baile se dijeron extrañados con las medidas impuestas por la nueva normalidad

Ayer se dio la reapertura de la zona de tolerancia, después de más de tres meses de haber estado cerrada por la pandemia.

Desde temprana hora se observó el arribo de clientes que entraban con cubrebocas y pasaban por el filtro instalado en el acceso de la ciudad sanitaria, donde se realizó la toma de temperatura y el lavado de manos con gel antibacterial.

Al interior del lugar, en el que se calcula laboran unas 180 sexoservidoras, permanecían abiertos sólo tres table dance, a cuya entrada había también filtros con tapete sanitizante, gel antibacterial y sanitizadores en aerosol.

Vigilantes y meseros, recibían con careta y cubrebocas.

A las puertas de estos salones algunas chicas daban la bienvenida a los clientes que dentro tomaban cerveza ambientados por las luces neón y la música.

Durante el recorrido realizado por VANGUARDIA algunos dueños de table dance y salones de baile se dijeron extrañados con las medidas impuestas por la nueva normalidad.

“Es que la zona sin sexo ni privados no es nada, no es la zona, es a lo que se viene aquí, a bailar a tener sexo”, dijo el encargado de un table.

Mientras que algunas de las muchachas permanecían sentadas en torno a la mesa donde se ofrecen los shows nudistas y la variedad, se dijeron disgustadas con las disposiciones de las autoridades, dadas las implicaciones económicas que éstas les traerán.

Y criticaron que la prostitución siga libre y sin ninguna restricción en el centro de la ciudad.

“No hay nada, no podemos bailar, no podemos hacer nada, sólo servir, pero vete al centro ahorita…”, comentó una trabajadora.

“No te preocupes hombre, al rato hacemos el encueradero”, soltó riendo otra de las muchachas.