Los participantes portaban disfraces mexicanos/ Roberto Armocida
Así es como vivió el centro de Saltillo la Noche de Brujas.

Este lunes se llevó a cabo el ‘Desfile del Entierro del Mal Humor’, actividad que dio inicio al ‘Festival de las Ánimas’ del Centro Cultural Casa Alameda, en medio de una noche en la que la ciudad se dejó llevar por la tradición del Día de Muertos mientras familias y cientos de niños se daban cita para pedir Halloween en el centro de la ciudad.

La noche del 31 de octubre fue una muestra de cómo se viven ‘estas fechas’ en el norte del país: un ensamblaje entre una sociedad que lucha por mantener vivas sus más antiguas tradiciones y la adopción de costumbres que nutren la festividad de los mexicanos.

Eran cerca de las 17:30 horas y en la Plaza de la Nueva Tlaxcala se comenzaba a formar un inusual grupo de personas; unos se ocupaban de maquillarse como catrinas y catrines, otros afinaban sus instrumentos, se ponían sus máscaras y otros se preparaban para cargar las grandes calacas que también iban a desfilar.

Mientras tanto, en la calle de Victoria se llevaba a cabo una pasarela con toda clase de disfraces, desde los vampiros y monstruos perfectamente confeccionados en maquila hasta los que se apañaron con el vestido o traje de primera comunión, manchones de labial rojo y el pelo bien despeinado.

Catrinas gigantes, fuegos artificiales y música estuvieron presentes/ Roberto Armocida

“¡JALOGÜIIIII!”, gritaban los niños (y los no tanto) a la puerta de los negocios que se hicieron de grandes bolsas de dulces para abastecer a las (por momentos) hordas de pequeños, cuando los más inteligentes (o los más codos) decían que ya se había terminado la calaverita para que ya desanimados, desalojaran sus locales.

A las 18:30 horas, el desfile ya estaba listo para comenzar: el inicio lo lideraba el dirigible de Casa Alameda impreso con la leyenda ‘Por un Saltillo feliz y con tradiciones’, sostenido por un grupo de jóvenes en una camioneta negra.

Esta era seguida por un ‘cadavérico y macabro contingente’ integrado por matlachines y danzantes prehispánicos.

A ellos los seguía la Banda Sinaloense Santiago, que se encargó de poner el buen ambiente ya fuera al ritmo de las canciones típicas norteñas o sus adaptaciones musicales de los grandes de la clásica.  

El desfile llamaba la atención de los transeúntes que pedían Halloween/ Roberto Armocida

Detrás de ellos venía un grupo de danza folklórica, que no paró de bailar en sus trajes típicos coahuilenses al ritmo de la polka de de la incansable banda.

En medio de fuegos artificiales, música y niños provenientes de distintos centros escolares como el CBTIS 235, el desfile avanzó durante cerca de una hora, sin parar por un instante ni el ambiente, ni el paso hasta llegar al casi centenario recinto de la esquina Purcell y Ramos.

Mientras avanzaban, Saltillo dirigió su mirada hacia ellos, siguiendo el baruyo, grabando con sus teléfonos celulares y cediendo de la pedidera de dulces por unos minutos para unirse a la fiesta.

Una vez en la antigua Casa la música y el baile continuó durante una hora, y al momento de parar, la gente comenzó a disiparse por la Alameda y sus alrededores.

Dio inicio así el homenaje al Xantolo que esta nueva propuesta cultural desea ofrecer.

En el resto del centro las familias seguían pidiendo dulces, pero como ya eran casi las 21:00 horas, los negocios poco a poco apagaban sus luces y cerraban sus puertas, aumentando poco a poco la oscuridad en las calles.

Poco a poco el ambiente se comenzó a volver más pesado: mientras un indigente caminaba por las principales calles del centro histórico con los genitales de fuera mientras los padres de familia alejaban a sus hijos, algunos grupos, principalmente de jóvenes adolescentes y adultos lanzaban huevos a coches y camiones en movimiento.

En el transcurso entre las 17:30 horas y las 21:00 horas de ayer, únicamente se pudo apreciar a 4 oficiales de tránsito y tres patrullas vigilando el centro.