El Estado tiene el deber de generar condiciones óptimas para que la población se desarrolle, para que alcance plenitud, para que se vuelva autosuficiente

El dictador estima que su visión respecto al Estado que gobierna tiene que ser la misma que deben tener sus gobernados, por eso la impone sin importarle un bledo si están de acuerdo o no con ella. Pero, sin duda, la forma más deleznable del paternalismo es la que pretende mandatarla como un sistema de vida. La historia da cuenta de los obsesos de esa perversión.

Octavio Paz tocó el tema en su “Ogro filantrópico”. Transcribo: “Los liberales creían que gracias  al desarrollo de la libre empresa, florecería la sociedad civil y simultáneamente, la función del Estado se reduciría  a la de simple supervisor de la evolución espontánea de la humanidad. Los marxistas, con mayor optimismo, pensaban que el siglo de la aparición del socialismo sería también el de la desaparición del Estado”. Ambos se equivocaron. Ni supervisión, ni desaparición.

Del latín paternalis, que significa paternal, deviene la palabra paternalismo; a su vez, paternalis proviene de pater, padre; y de ismu, corriente o doctrina. Al margen de su significado vinculado con las personas que se comportan como padres, en el lenguaje político se refiere a aquellos gobernantes que le dan trato de niños a sus gobernados, como si fueran sus hijos. Es decir, le procuran a la población el trato que se le da a un niño, impidiéndole que se comporte como adulto.

Y entre más radio de influencia tiene el paternalista, mayor es el daño que produce.

El Estado tiene el deber de generar condiciones óptimas para que la población se desarrolle, para que alcance plenitud, para que se vuelva autosuficiente, por eso en la Constitución de la República se reconoce que las personas que vivimos en México tenemos, verbi gratia, derecho a recibir educación, salud, vivienda, a dedicarse al oficio, trabajo o profesión que mejor le acomode, a votar, a reunirse, a manifestar sus ideas, a moverse dentro y fuera del País, a la propiedad, etc. Por ende, el Estado ha de crear las instituciones, los mecanismos, las políticas públicas, para que se pueda acceder y/o ejercer lo que la Carta Magna nos otorga atendiendo a nuestra calidad de personas.

Hay una línea muy delgada entre las acciones de un Estado que en determinado momento tiene que aplicar políticas de asistencia social, atendiendo a la temporalidad de un evento –como puede ser un ciclón que arrasa con las viviendas de una localidad y hay que resolverles esa situación y también la del alimento–, y otra en la que de por vida entrega material para la construcción, latas de pintura y despensas lo necesiten o no lo necesiten los ciudadanos. Con esto daña porque esa “protección” a ciertos sectores disminuye el incentivo para trabajar, los va volviendo absolutamente dependientes, los “doma” con dádivas –no importan que sean míseras–, les roba la dignidad y los condena a una suerte de encadenamiento voluntario, y dispone de ellos para alcanzar y mantenerse en el poder. El individuo así aletargado termina convencido de que el gobierno sabe mejor qué es lo que le conviene, abdica de su libre albedrío. Después de esto YA TODO ES POSIBLE. Aceptación expresa de que el gobierno es SU PADRE.

El paternalismo inmoviliza a las personas. A estas personas se les olvida que tienen capacidad de pensar, de reflexionar y de decidir por sí mismas, y esto es CONTRA NATURA. El paternalismo es, sin duda, una de las manifestaciones  más mezquinas del abuso tolerado. Emmanuel Kant lo describió con claridad meridiana en 1793. Lea usted la vigencia de su pensamiento respecto a: “Un gobierno erigido sobre el principio de la benevolencia hacia el pueblo como la de un padre hacia sus hijos, esto es, un gobierno paternal en que los súbditos se ven forzados a comportarse de modo puramente pasivo, como niños incapaces que no pueden distinguir lo que les es verdaderamente provechoso o nocivo… es el mayor despotismo pensable”.

Hoy día el Presidente Peña Nieto ha anunciado con bombos y trompetas que todos los jóvenes tendrán derecho al servicio de salud del IMSS… Eso es paternalismo ayuntado con populismo. El Instituto NO PUEDE con el que ofrece a sus derechohabientes, así literalmente. Las carencias son múltiples porque la corrupción es múltiple también. ¿Cómo? ¿Por qué? Hay elecciones en 2017 y 2018. ¿Por eso? El paternalismo es parte sustantiva del cáncer que está minando a México… Es corrupción, es cargarse al País sin miramiento alguno con una ausencia absoluta de responsabilidad… y de… usted póngale lo demás.