Especial/ Sin embargo, si los viajeros eran bajos y no se ajustaban a la cama por completo, los golpearía y estiraría
La historia de la Cama Procrustean se usa para describir cómo las personas intentan encajar los hechos en una teoría preconcebida

En la mitología griega, uno se encuentra con un personaje bandido llamado Procrustes que vivió en El Camino Sagrado entre Atenas y Eleusis. Procrustes solía invitar a viajeros cansados ​​a su casa, darles comida y ofrecerles su cama para descansar. Sin embargo, si los viajeros eran bajos y no se ajustaban a la cama por completo, los golpearía y estiraría. Si los viajeros fueran altos, Procrustes amputaría el exceso de longitud. En cualquier caso, los viajeros murieron.

Esta historia de la Cama Procrustean se usa para describir cómo las personas intentan encajar los hechos en una teoría preconcebida. Los investigadores han demostrado que buscamos activamente solo la información que respalda nuestras creencias o acciones e ignoramos o socavamos la información que es contradictoria. Esta tendencia también afecta las decisiones de inversión. Se presenta en forma de dos características de nuestro comportamiento: sesgo de confirmación y disonancia cognitiva.

Una vez que hacemos una inversión, buscamos activamente tranquilidad y confirmación de nuestras acciones. Nos encanta conocer personas que tienen algo bueno que decir al respecto. Esto puede incluir otros inversores de ideas afines, analistas que recomiendan este stock / activo en particular, propietarios o administración de la compañía, etc. También comenzamos a notar cada pequeño desarrollo positivo, sin importar cuán insignificante sea para nuestro caso.

La nueva información también se ve bajo la lente de las condenas existentes. Este es el sesgo de confirmación. El sesgo de confirmación puede conducir a un exceso de confianza y negligencia de la disciplina de compra-venta. Los inversores que solo buscan noticias positivas sobre sus inversiones son vulnerables a una alta concentración de cartera o incluso a un alto apalancamiento. Es posible que no detecten detectar un cambio en la tendencia del negocio o identificar un error en sus pronósticos. ¿El resultado? Malos resultados de inversión.

¿Cómo contrarrestas el sesgo de confirmación?

El antídoto contra el sesgo de confirmación se descubrió en el siglo XVI. Durante un proceso de canonización (un acto por el cual una Iglesia Cristiana declara a una persona como Santo) empleado por la Iglesia Católica Romana, una persona es asignada para argumentar en contra de ella. El trabajo de esta persona era tener una visión escéptica del carácter del candidato y buscar agujeros en la evidencia. La posición de esta persona era conocida como "Advocatus Diaboli" o comúnmente conocida como "El Defensor del Diablo".

El sesgo de confirmación se puede manejar haciendo que un miembro del equipo o un amigo jueguen como el abogado del diablo contra la decisión de inversión. Debemos asegurarnos de que la persona es alguien en quien confiamos y que actuaría en nuestro mejor interés. El tomador de decisiones debe estar mentalmente preparado para aceptar los resultados negativos. Por lo tanto, debe comprender que el conocimiento sobre los riesgos a la baja para la inversión no debilita el caso de inversión; de hecho, lo hace más fuerte.

Disonancia cognitiva

Cuando la nueva información entra en conflicto con nuestras creencias y decisiones preexistentes, experimentamos una incomodidad mental llamada disonancia cognitiva. Esta condición también se conoce como escotoma psicológico: cuando las personas se enfrentan a información que es inconveniente para su ego, responden haciendo la vista gorda.

Después de hacer una inversión, si hay un desarrollo negativo reportado en la compañía o si alguna otra acción entra como una mejor opción, tenemos dificultades para aceptar la nueva realidad. Nuestra mente lucha por racionalizar la información conflictiva para aliviar esta incomodidad. Los inversores pueden hacer todo lo posible para justificar sus decisiones. 

Una de las declaraciones de racionalización más peligrosas en los mercados financieros es "esta vez es diferente". Como resultado de la disonancia cognitiva, los inversores aumentan sus inversiones con pérdidas o continúan manteniéndolas mientras se hunden. Muchos inversores también asignan mentalmente la pérdida a la suerte o a un tercero para aliviar el dolor. Al no aceptar su error, estos inversores se vuelven vulnerables a repetirlos.

¿Cómo evitar las trampas de la disonancia cognitiva?

Esperar errores, aceptar errores y aprender de los errores son la salida de esta disonancia. Invertir es simple, no fácil; de ahí esperar errores. Antes de realizar una inversión, los inversores deben pasar por un análisis pre-mortem. Si está comprando una acción, imagine que dentro de dos años (o al final de su horizonte de inversión) la acción ha dado un rendimiento negativo. Enumere todas las cosas que cree que pueden haber llevado a un retorno tan pobre. Es importante hacer este ejercicio antes de tomar medidas para permanecer imparcial. Realice un análisis de escenario, dando un caso base, un caso bajista y un caso alcista con probabilidades de que estos casos se hagan realidad. Estas herramientas ayudarán a la mente a esperar y aceptar los errores.

Mantenga un diario de inversiones donde registre cada decisión de inversión. Al evaluar los resultados, compárelos con su diario y verifique qué funcionó y qué no. Use sus experiencias (especialmente sus errores) para hacer una lista de verificación de inversiones. Antes de realizar la próxima inversión, consulte la lista de verificación y asegúrese de no repetir un error anterior.

De vuelta a Procrustes!

Procrustes continuó su reinado de terror hasta que fue capturado y asesinado por Teseo, un héroe griego de Atenas. El nombre Teseo proviene de la palabra griega "Thesmos" que significa regla o precepto. Inspirándose en la mitología griega, los inversores también pueden usar estas reglas o preceptos (como Devil's Advocate, Pre-mortem, Scenario Analysis, Investment journal y Investment checklist) para superar el sesgo de confirmación y la disonancia cognitiva.