"Duele más la indolencia"
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Saltillo, Coah.- Para Blanca Débora Zita mantener su casa limpia no es tarea sencilla, el polvo se mete por debajo de la puerta, atraviesa las cortinas, y lo que es peor, se introduce en los pulmones y en la boca de su hija de dos años.
Esto ya le ocasionó hepatitis al igual que a otros cinco niños de la colonia que parece un apéndice prolongada hacia el poniente de Saltillo, detrás del Cristo de las Galeras, en donde pareciera que se acaba la ciudad y ya no hay más vida.
El brote de hepatitis, a decir de los vecinos, es consecuencia de la indolencia de las autoridades por atacar el problema.
A su vez, asegura Blanca Déborah, el contagio se extendió a toda el aula de primer año de la escuela Gabriela Mistral, a la que acuden los niños de Las Margaritas.
"Nos tratan como marginados. Luego, luego saben cuáles son los niños de Las Margaritas, van sucios, llenos de polvo y con los zapatos aterrados (sic)", dice mientras se afana en mantener limpia la nariz de su niña, "es por el polvo" explica.
"Nos dijeron que la hepatitis no es por contagio, es por contaminación. Aquí vienen a tirar basura, hay muchos animales muertos y andan las bacterias volando con el polvo. Nos piden mucha limpieza, todos los días se barre, se trapea, se manejan los alimentos con mucho cuidado pero no sirve de nada porque el polvo se mete en el agua, en los alimentos o se respira al caminar", se queja.
"Estamos angustiados por los niños, ya son enfermedades gastrointestinales, infecciones, les limpias la nariz y sale negro. Hay muchas enfermedades y nos recetaron mucha limpieza y mucho dulce", agrega Blanca Deborah.
Aún aquejados por la hepatitis, enfermedades infecciosas en la piel y alergias que afectan su sistema respiratorio, a los habitantes de la colonia Las Margaritas lo que más les duele es la indolencia de las autoridades municipales que los llevaron a habitar este sector de la ciudad, les pidieron su voto y los olvidaron.