Habitar sin límites. La vivienda del futuro

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Coahuila
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Arquitectura y Territorio

La mayoría de las viviendas se construye como si las personas y las familias permanecieran iguales durante toda la vida. Los muros, habitaciones y pasillos tienen una distribución fija, aunque las necesidades cambien con los años. Una persona puede vivir sola o en pareja, formar una familia, recibir a un adulto mayor o necesitar una silla de ruedas, una andadera u otro apoyo para desplazarse.

Ante esta realidad, necesitamos viviendas modulares capaces de transformarse sin costosas demoliciones. Esto puede lograrse mediante muros móviles o paneles que se abran, cierren o desplacen para modificar el tamaño y la función de los espacios interiores.

Una misma vivienda podría funcionar como un espacio abierto, similar a un loft, cuando la habita una persona sola o una pareja. Después, mediante divisiones móviles, podrían crearse una recámara, un área de trabajo, un espacio para cuidados o una habitación independiente. Si las circunstancias cambian, los paneles podrían replegarse para recuperar amplitud y facilitar la circulación.

Esta flexibilidad sería especialmente valiosa para las personas con discapacidad y los adultos mayores. Muchas viviendas tienen puertas estrechas, pasillos reducidos, giros complicados y habitaciones saturadas de mobiliario. Cuando alguien comienza a utilizar bastón, andadera o silla de ruedas, la casa puede convertirse en una sucesión de obstáculos.

Los muros móviles permitirían ampliar las áreas de circulación, conectar la recámara con el baño y generar radios de giro suficientes. En lugar de obligar a la persona a adaptarse a una vivienda rígida, sería la vivienda la que respondería a sus capacidades.

El mal diseño de una vivienda también conlleva altos consumos energéticos. Una distribución rígida puede impedir la ventilación cruzada, limitar la luz natural y obligar a climatizar habitaciones que no se utilizan. Los espacios modulares permitirían abrir áreas para mejorar la circulación del aire o cerrar únicamente la zona que se necesita enfriar o calentar. Esto reduciría el uso de iluminación artificial, ventiladores, aire acondicionado y calefacción, así como el gasto económico y el impacto ambiental.

Esto no significa que cualquier muro pueda moverse. Los elementos estructuralesy las instalaciones hidráulicas, sanitarias, eléctricas y de gas deben concentrarse en núcleos fijos y seguros. La flexibilidad puede incorporarse mediante paneles deslizables, plegables o desmontables, fabricados con materiales resistentes, sin descuidar el aislamiento acústico, la privacidad, la ventilación ni la iluminación.

La vivienda modular también responde a nuevas formas de convivencia. Hoy existen hogares integrados por una persona, parejas con o sin hijos, familias extensas, personas cuidadoras y quienes trabajan desde casa. No todos necesitan la misma cantidad de habitaciones ni la misma distribución; sin embargo, seguimos construyendo modelos repetitivos que pocas veces consideran esta diversidad.

Diseñar espacios transformables podría prolongar la vida útil de las viviendas, reducir los residuos de las remodelaciones y aprovechar mejor superficies pequeñas. La flexibilidad debe pensarse desde el proyecto inicial, con criterios de accesibilidad universal, seguridad estructural y eficiencia energética.

Una vivienda digna no debería limitarse a ofrecer techo y muros. Debe acompañar la vida de sus habitantes y reconocer que las personas cambian, envejecen y enfrentan circunstancias distintas. La casa del futuro no será necesariamente la más grande o tecnológica, sino aquella que pueda abrirse, cerrarse y transformarse para seguir siendo habitable en cada etapa de la vida.

Griselda Salas Alemán es arquitecta, urbanista, ambientalista, investigadora, catedrática y servidora pública. Especialista en desarrollo urbano sostenible, política ambiental, ordenamiento territorial e inundaciones. Ha impulsado proyectos sobre cambio climático, calidad del aire, infraestructura verde, movilidad, gestión del agua y resiliencia urbana.

Cuenta con experiencia en el diseño y adaptación de espacios públicos para poblaciones envejecidas, promoviendo ciudades accesibles, seguras e incluyentes para las personas adultas mayores y personas con discapacidad. Es Presidenta de la Asociación Mexicana de Urbanistas de Coahuila A. C. (AMU Coahuila) para el periodo 2025–2028. Su trabajo

ha sido reconocido en el ámbito local y nacional.

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