A 200 kilómetros por hora... con una bandera de México y Saltillo en el corazón.

A 200 kilómetros por hora... con una bandera de México y Saltillo en el corazón.

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A los 16 años ya compite en Estados Unidos, viaja cada fin de semana y lleva una bandera de México en su auto. Su sueño no es sólo llegar a la élite del automovilismo: es demostrar que el talento también puede nacer entre dos países y una familia saltillense.

Saltillo
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El visor del casco baja lentamente. A su alrededor sólo se escucha el rugido de los motores. Los mecánicos se apartan. Los neumáticos desprenden ese inconfundible olor a hule caliente. El tablero frente a él comienza a llenarse de luces.

Cinco...

Cuatro...

Tres...

Dos...

Uno.

En unos segundos un adolescente de apenas 16 años llevará un automóvil de Fórmula 4 a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora.

Pero antes de que el semáforo se apague, hay algo que siempre llama su atención.

En un costado del monoplaza viaja una pequeña bandera mexicana. No está ahí por protocolo. Está ahí porque, aunque nació en Detroit, Ian Osuna nunca ha dejado de sentirse también de Saltillo.

$!La velocidad dejó de ser una fascinación infantil para convertirse en un proyecto de vida: hoy Ian compite en monoplazas y alcanza velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora.

Todo comenzó un domingo por la mañana

Muchos niños crecieron viendo caricaturas. Ian creció viendo la Fórmula 1. Mientras otros esperaban sus programas favoritos, él esperaba escuchar el rugido de los motores cada domingo.

Tenía apenas dos años, no soñaba con campeonatos, no imaginaba podios, simplemente quedaba fascinado viendo autos ir increíblemente rápido.

Aquella obsesión infantil terminó convirtiéndose en una petición constante para su papá.

”Llévame a manejar uno.” Cuando por fin tuvo la estatura suficiente, llegó a un pequeño circuito de go-karts. No necesitó más.

”Desde ese momento me enamoré del volante.”

Cuando descubres para qué naciste

A los nueve años ingresó a la Motorcity Kids Racing Series, un campeonato infantil de Michigan.

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Era la primera vez que competiría oficialmente.

También fue la primera vez que entendió que la velocidad podía convertirse en un proyecto de vida.

Las victorias comenzaron a llegar. Subió rápidamente de categoría. Fue reconocido por el Michigan Auto Racing Fan Club, organización que distingue a los pilotos ganadores del estado. Después llegaron campeonatos en Michigan, Ohio e Indiana. Los pequeños karts evolucionaron hasta convertirse en auténticos misiles sobre ruedas. Primero motores LO206.

Después Honda Shifter. Máquinas capaces de alcanzar los 180 kilómetros por hora.

”Cada categoría me hacía querer ir un poco más rápido.”

Un piloto entre dos países

Ian nació en Detroit. Sus padres son orgullosamente mexicanos. Durante algunos años la familia vivió en Austin y después pasó temporadas en Saltillo. Aquí estudió parte de su infancia en el Montessori NAN.

Aquí hizo amigos. Aquí descubrió otra parte de su identidad. Por eso cuando habla de México no lo hace como turista. Habla como quien regresa a casa.

”Saltillo significa mi familia. Mis abuelos. Mis tíos. Mis primos. Mis amigos. Me encanta regresar, especialmente por la comida.”

Cada vez que corre lleva una bandera mexicana pintada en su auto.

”Ser mexicano me ha abierto muchas puertas. Estoy orgulloso de representar a México y a Saltillo.”

$!Nacido en Detroit e hijo de padres mexicanos, Ian pasó parte de su infancia en Saltillo, donde conserva familia, amigos y una parte importante de su identidad.

La adolescencia que dejó en los pits

Mientras muchos jóvenes de su edad organizan reuniones los fines de semana, Ian normalmente está viajando hacia otra pista.

Los cumpleaños familiares, las fiestas y las vacaciones suelen quedar en pausa. Muchas veces simplemente no puede asistir; sin embargo, eso no es lo que más le pesa. El verdadero reto está en mantener el ritmo escolar: viajar constantemente, estudiar durante los trayectos, presentar exámenes antes de tiempo, recuperar tareas y hacer trabajos a distancia para no descuidar sus calificaciones.

¿Extraña una vida normal?

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La respuesta llega sin pensarlo.

”No.”

Y después explica por qué.

$!Competir también significa vivir entre carreteras, aeropuertos y circuitos: buena parte de los fines de semana de Ian transcurre lejos de casa.

”Estoy haciendo exactamente lo que amo. Muchísimos jóvenes nunca tendrán esta oportunidad. Yo siento que no estoy perdiendo nada... estoy ganando.”

”No siento que sacrifiqué mi juventud. Estoy viviendo mi sueño.”

El verdadero rival está dentro del casco

Correr rápido cualquiera puede intentarlo. Controlar la mente es otra historia. Ian reconoce que antes de cada arrancada aparecen los nervios.

”Los siento en el estómago.”

Pero aprendió que el miedo también puede convertirse en combustible.

”No dejo que bloquee mi desempeño.”

$!Antes de cada arrancada aparecen los nervios. Ian dice haber aprendido a reconocerlos y convertir esa tensión en concentración cuando comienza la carrera.

Cuando una carrera termina mal tampoco hay espacio para dramatizar.

”Hay cosas que puedes controlar y otras que no. Lo importante es aprender y seguir adelante.”

Suena sencillo, pero decirlo después de perder una carrera por un accidente en la última vuelta requiere una madurez poco común para alguien de su edad.

Los héroes que nunca aparecen en la fotografía

Cada piloto cruza solo la meta, pero nunca llega solo hasta ella. Detrás de Ian siempre están sus padres, quienes han sacrificado tiempo, dinero, vacaciones, horas de carretera y también muchas preocupaciones para acompañarlo en este sueño.

”Ellos se ponen más nerviosos que yo.”

El automovilismo es posiblemente uno de los deportes más costosos del mundo.

Cada entrenamiento cuesta.

https://vanguardia.com.mx/deportes/piloto-lagunero-mantiene-el-nivel-en-la-formula-4-GJ3920594

Cada minuto dentro del auto cuesta.

Cada neumático cuesta.

Por eso la familia ha buscado becas, apoyos, organizaciones y patrocinadores que permitan seguir avanzando.

”Pienso todos los días que todo este esfuerzo tiene que dar frutos.”

Las victorias que nunca olvidará

Su primer gran campeonato llegó en NXG Indianapolis, ganó el título. Se convirtió en el campeón más joven en la historia del programa. También obtuvo el trofeo al piloto con más pole positions. Pero si existe un momento que guarda especialmente en la memoria fue subir por primera vez al podio de un Fórmula 4 en el histórico circuito de Sebring.

”Es una pista con muchísima historia. Fue muy especial.”

$!Los campeonatos, podios y kilómetros acumulados en pista han marcado una trayectoria que comenzó en los go-karts cuando todavía era un niño.

No todas las historias terminan con un trofeo. También recuerda perfectamente una carrera bajo la lluvia en el Indianapolis Motor Speedway.

Lideraba. Faltaban apenas tres curvas. Un piloto rezagado hizo contacto. Todo terminó ahí.

”Ha sido uno de los momentos más frustrantes de mi carrera.”

Cuando se baja del auto

Fuera de la pista, Ian sigue siendo un muchacho de 16 años. Juega futbol en dos equipos, practica atletismo, es cinta negra en karate, le gusta esquiar, escuchar música R&B y salir con sus amigos. Antes de competir no recurre a amuletos ni supersticiones; simplemente se coloca los audífonos, respira profundo y comienza a imaginar todos los escenarios posibles de la carrera.

El sueño no termina en la Fórmula 1

Como cualquier piloto, Ian soñó alguna vez con la Fórmula 1. Pero hoy tiene otro destino marcado. La IndyCar. Y algún día competir también en los campeonatos GT de IMSA. Incluso ya obtuvo su certificación para conducir un Mustang GT en Laguna Seca.

”Mi sueño es vivir de manejar autos.”

La curva más complicada

Hay un enemigo que no aparece en las pistas. El presupuesto. Ian reconoce que el dinero es el principal obstáculo para cualquier piloto joven. Las horas de entrenamiento. Las pruebas. Los campeonatos. Todo cuesta. Y mucho.

”Si no existiera esa limitación económica, yo me veo llegando a IndyCar.”

$!En el automovilismo juvenil, avanzar no depende únicamente del talento: entrenamientos, pruebas, neumáticos y temporadas completas exigen una inversión constante.

Mientras lucha por abrirse camino en el automovilismo estadounidense, Ian continúa en la búsqueda de patrocinadores que apuesten por el talento mexicano. También invita a seguir su trayectoria en Instagram (@ian_osuna_racing), donde cada nuevo seguidor fortalece su visibilidad y acerca un poco más la posibilidad de seguir compitiendo al más alto nivel. Porque, en un deporte donde el talento es indispensable, el respaldo también puede marcar la diferencia.

”Hace algunos años jamás imaginé que a los 13 estaría manejando un Fórmula 4 en el Circuito de las Américas. Ni que a los 14 tendría una licencia profesional de competencia.”

”Si pudiera decirle algo a cualquier niño sería esto: nunca dejen de perseguir sus sueños. Trabajen todos los días por ellos.”

Última vuelta

$!Ian mira hacia las siguientes categorías con una meta concreta: convertir el automovilismo en su profesión y abrirse camino hasta competir al máximo nivel.

Cuando termina la entrevista, Ian vuelve a hablar de Saltillo. No menciona trofeos. No habla de velocidad. No recuerda campeonatos. Habla de sus abuelos. De sus tíos. De sus amigos. De la comida. Entonces uno entiende que esa pequeña bandera mexicana pegada en el costado de su monoplaza no es un simple detalle estético. Es un recordatorio.

Porque mientras el mundo lo ve pasar a casi 200 kilómetros por hora, Ian sabe perfectamente hacia dónde quiere llegar. Y también sabe de dónde viene.

Quizá dentro de algunos años ese casco aparezca en la parrilla de IndyCar. Quizá algún día lo veamos competir frente a millones de personas en los escenarios más importantes del automovilismo mundial.

Porque aquella mañana, un niño de apenas seis años convenció al encargado de un pequeño circuito para que lo dejara subir a un go-kart, aunque aún no tenía la edad permitida. Ese día no arrancó una carrera. Arrancó un sueño. Y desde entonces, Ian simplemente no ha dejado de acelerar.

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Escritor y especialista en narrativa y comunicación. Con más de 20 años de experiencia en medios y comunicación estratégica, ha construido una trayectoria que articula periodismo, storytelling y desarrollo de proyectos editoriales.

Inició su carrera en espacios como Televisa Monterrey, Grupo Reforma, Multimedios Radio y Periódico Vanguardia, donde ha ganado tres Premios Estatales de Periodismo.

Es autor de Dinolibros, una colección infantil que aborda la salud socioemocional a través de historias simbólicas. Su trabajo se distingue por una narrativa sensible y una mirada cercana a las emociones que habitan lo cotidiano.

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