SEMANARIO: explanada / Siembran hongos comestibles

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    La Narro le enseña a las comunidades marginadas a sembrar deliciosos hongos para combatir el hambre ¿Quiere usted probar?

    Se llama Pleurotus Ostreatus. Usted se preguntará ¿Y eso con qué se come? Y se sorprenderá que alguien le diga que combinados con arroz, atún, ensalada o pico de gallo, son muy sabrosos, pero además nutritivos.

    No, no es un afrodisiaco, ni uno de esos productos que anuncia la televisión y que, se presume, le hacen bajar de peso en en unos cuantos días, tampoco es una de esas hormonas "milagrosas" que prometen rejuvenecerlo 20 años.

    El Pleurotus Ostreatus es, nada más y ni nada menos, que un hongo comestible que crece en los ecosistemas húmedos de estados como Chiapas, Oaxaca o Michoacán, y que por su fácil siembra, rápida producción, valor nutricional y buen sabor, se está convirtiendo en uno de los alimentos favoritos de la gente.

    Tanto que hace cerca de 15 años Felipa Morales Luna, investigadora adscrita al departamento de Fitomejoramiento, sección Agrotecnia, de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, ha venido trabajando, a través de un proyecto de transferencia tecnológica, en la adaptación de este cultivo a las condiciones del desierto de Coahuila.

    El proyecto denominado "Producción de hongos comestibles", está orientado a combatir el hambre y la desnutrición en las comunidades rurales más pobres y marginadas del sureste de la entidad, donde la falta de lluvias impide el desarrollo de cultivos como el maíz, frijol o trigo.

    "Parte del quehacer de la Universidad es llegar al sector rural, al más desprotegido y donde tenemos problemas de desnutrición, es aquí donde este proyecto ofrece una alternativa para los más necesitados", comenta Morales Luna, ingeniera agrónoma fitotecnista.

    Y explica cómo ha logrado adaptar la siembra de estos hongos comestibles a las condiciones de la región, con base en el aprovechamiento de residuos como la paja de trigo, de sorgo, rastrojo de maíz, olote, cartón, tallos de palma y fibra de coco, características que convierten al proyecto en un trabajo puramente ambiental. "Aquí no se va a desperdiciar nada, todo se va a aprovechar".

    Las amas de casa de algunos ejidos aledaños a Saltillo son capacitadas por un grupo de estudiantes de la Narro, a cargo de la investigadora Felipe Morales, en un proceso de siembra de hongos que es más sencillo de lo que parece: "Esas pajas se ponen a hervir, cuando ya están frías, digamos a una temperatura de 18 ó 20 grados, se siembran los hongos. Se coloca una capa de paja y sobre ella una capa de hongos y así sucesivamente hasta llenar una bolsa de plástico, que es colocada en un espacio cerrado, un cuartito. Es donde el hongo se va a desarrollar, cuidando los factores de humedad, ventilación e higiene".

    Después de 18 ó 20 días el hongo, que puede alcanzar un diámetro de hasta 10 centímetros, puede ser llevado a la mesa para su consumo.

    Además de requerir de una tecnología barata para su producción, el Pleurotus Ostreatus, también conocido como orejas o casahuate, es considerado un alimento de valor nutricional relevante, que contiene un 12 ó 14 por ciento de proteínas, aminoácidos, vitaminas y complejo B-12.

    "Es bien importante lo que estamos comiendo hoy en día, llevar este hongo es implementar y mejorar la calidad nutritiva, con una tecnología al alcance de la gente".

    Así es como la investigadora Felipa Morales, también maestra en fitomejoramiento, ha promovido el cultivo de estas setas en comunidades como San Francisco, situada al sur de Saltillo, y en donde las amas de casa han empezado a comercializar el hongo en restaurantes de la localidad, clase cinco estrellas.

    "Sin embargo ahí cometimos, voy a decir, detalles que... les dijimos que el kilo de hongos valía 60 pesos y las señoras se fueron vendiéndolos y no lo consumieron".

    El proyecto "Producción de hongos comestibles", ha llegado también a otros comarcas de Saltillo como San Juan de la Vaquería, Providencia, El Moral y las comunidades ramosarizpenes de San Martín y 12 de Diciembre.

    "A esos ejidos ya no les dijimos `el kilo vale 60 pesos', sino `cómanlo', y el excedente que lo vendan. Lo que queremos es el bienestar, que las familias coman más calidad".

    En estas comunidades, las amas de casa han aprendido también a cocinar recetas a base de Pleurotus Ostreatus, hongo que combinan, en su dieta diaria, con tortillas, arroz, atún o verduras.

    "Algunos lo consumen deshidratado con sal, limón y chile y esa es la botana para los niños. Nos hemos encontrado muchas novedades, por ejemplo, un menudo de hongos...".

    Felipa Morales comenta que el proyecto de "Producción de hongos comestibles", ha rendido frutos con la futura publicación de un libro con recetas de hongos inventadas por la gente de las comunidades rurales.

    A 15 años de implantado el proyecto, la investigadora Felipa Morales trabaja día con día en el mejoramiento genético del Pleurotus Ostreatus y la posibilidad de extenderlo hacia otras zonas del desierto coahuilense.

    Reportero del Semanario Vanguardia. Ha incursionado en el género del reportaje, la crónica y el perfil, en el abordaje de distintos temas, sobre todo con un enfoque social. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila

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