SEMANARIO: Entorno Económico | Mercado color arcoiris y de otras calidas tonalidades
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Indudablemente que el sistema capitalista requiere en su dialéctica contradictoria de la "cooptación" de nuevos consumidores que vengan a engrosar sus mercados. En teoría ningún mortal sobre la Tierra debe quedar excluido de los mismos, y mucho menos ajeno a los bienes suntuarios que dan estatus y proporcionan encanto y placer. El espíritu hedonista priva ante todo.
Tradicionalmente las amas de casa, los jóvenes y los adultos han sido los estamentos atendidos sistemáticamente, a nivel mundial, por los estrategas en mercadotecnia, mediante intensas campañas de publicidad. No obstante, y gracias a las políticas maltusianas de control de la natalidad en el mundo, los adelantos médicos en la gerontología, la apertura política y social de los colectivos, por supuesto, minoritarios otorgada por los regímenes de izquierda en Europa y la polarización de los ingresos entre países y al interior de los mismos, han aparecido nuevos nichos de mercado. Los especialistas en marketing, los definen como un grupo de ávidos compradores que responden de manera parecida ante los embates de las estrategias de venta de productos y servicios, que presumiblemente cubren sus refinadas expectativas de demanda. Entre los jugadores más representativos del mercado internacional y nacional, destacan: Pink Market (mercado rosa), colectivo de homosexuales (ambos sexos); Metro-sexuales, grupo de varones que se preocupan y ocupan de su apariencia personal y bienestar hasta lo sumo; DINKS (Double Income No Kids. Doble ingreso sin hijos), etiqueta económica que distingue a las parejas (heterosexuales) de profesionistas incorporados al sector productivo, sin hijos; Teckies, fanáticos de la tecnología, son presa relativamente fácil del mercado y sucumben cuando éste les ofrece aparatos electrónicos de vanguardia, su poder adquisitivo les permite comprar artículos suntuarios y sofisticados que los diferencian de sus amistades y les dan una sensación de elevado estatus social; Grey Market (mercado platino), adultos que rebasan los 50 años de edad, que están próximos a jubilarse o son ya retirados del mercado laboral; Empty Nest (Nido vacío), matrimonios que terminan quedando solos, al casarse sus hijos, o abandonados por diferentes razones; Greeners, personas que se han trasladado a fraccionamientos o villas cerradas que demandan servicios más especializados que el resto de la población. Este articulista pergeñará algunas ideas generales sobre los dos primeros mercados, de los siete que se mencionaron, por nombre, líneas arriba.
Mercado Arco iris o rosa. Las personas integrantes de éste colectivo, se caracterizan por poseer un alto poder adquisitivo, su ingreso como pareja se duplica en términos netos, simplemente porque, en este tipo de relación, aún no hay que sustraer del presupuesto el gasto realizado en los críos. Además, su gran movilidad social aparejada, casi siempre, de un mayor salario, la consideran como un aliciente que les ayuda a superar psicológicamente la exclusión social, todavía presente en muchas naciones. Son amantes del buen vivir, se interesan por el arte, degustan buenos vinos, visten ropa vanguardista, que contrastan con cortes de cabello también de última moda. Son fieles a las grandes marcas internacionales de productos y procuran una alimentación sana, sin descuidar el figurín, el cual ejercitan asistiendo regularmente a gimnasios y a spas. Todos estos signos de distinción han empezado a llamar la atención de los empresarios y comerciantes, quienes reconocen que este estilo de vida, puede ser un factor de entretenimiento e información que les reditúe jugosas ganancias, y quizá lo más relevante para la cadena productiva, ven en este segmento de población homosexual una brillante oportunidad en la demanda de productos y servicios, que paulatinamente trazará el camino por el que transitará el gran mercado heterosexual. De acuerdo a sondeos no oficiales, se calcula que el colectivo en México, representa el 5 por ciento de la población nacional, aproximadamente 5 millones de mexicanos, con alto predominio del sexo masculino. A pesar de su potencialidad económica, este mercado no se ha aprovechado satisfactoriamente por el sector comercial, casi no existen productos ni mensajes publicitarios elaborados para ellas y ellos. La excepción ha sido la Ciudad de México, donde desde hace varios meses, ya se dispone de un centro comercial con más de 70 locales comerciales para acoger este tipo de clientela. En Saltillo, ya existen bares, cafés y hasta servicios religiosos exclusivos para guarecer este tipo de consumidores. ¿Será posible que ese mercado siga creciendo dentro de la formalidad en la capital de Coahuila?
Metro-sexuales, término éste que se atribuye al escritor inglés Marcos Simpson, que lo usó para describir al varón de la ciudad (urbano), que tiene en gran estima lo estético, y no tiene ningún prejuicio en expresar su parte femenina, sin caer en conductas homosexuales. El mercado se conforma por hombres que cuidan su cuerpo y apariencia, consumen productos y servicios que antaño eran exclusivos para las mujeres. En su presupuesto personal incluyen partidas para tratamientos faciales, del cabello, dietas, exfoliantes, sin descuidar su área espiritual, cultivándola mediante sesiones de yoga, retiros espirituales y meditación. Mercadólogos, publicistas e investigadores están cambiando su estrategia para venderles productos y servicios que antes eran reservados a mujeres y al mercado rosa.