SEMANARIO: Los amorosos
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¿Se imagina poder vivir con tres amores a la vez? En México hay quienes piensan que la monogamia es un fracaso en la sociedad, así que prefieren vivir en comunas con sus diferentes parejas e hijos, aquí el testimonio de un poliamoroso
Se llaman a sí mismos poliamorosos y presumen la cualidad de amar a más de una pareja al mismo tiempo. Ellos se rebelan ante la monogamia porque aseguran que su corazón les alcanza para más. Lo hacen con el acuerdo de todos los involucrados y bajo la premisa de la honestidad. Por supuesto, también hay sexo, pero no es casual ni meramente recreativo. Su forma de entender el amor está cobrando cada vez más adeptos.
Tal vez su antecedente se sitúe en la California hippie de los años sesenta. Pero fue apenas hace unos 15 años que el concepto fue acuñado y ya llevan en su bandera una amplia diversidad de organizaciones alrededor del mundo, conferencistas, grupos de apoyo, de contacto, películas, revistas, programas de radio; tienen sus propios teóricos, sus propios símbolos; en muchos círculos se han adherido a la lucha por el respeto a las diferencias sexuales. Ellos también tienen su día y no es precisamente el 14 de febrero. Es el 6 de octubre la fecha del Orgullo Poliamoroso en el mundo.
Semanario platicó en exclusiva con un poliamoroso que por el momento intenta que todos sus amores vivan bajo el mismo techo.
`Es lo que siempre he buscado'
A los 14 años, Luis Espinoza encaró por primera vez el dilema de tener una novia de la que estaba enamorado y estar, al mismo tiempo, enamorándose de otra chica. Conservar a su novia o cortejar a otra era la cuestión. A su alrededor todos le aconsejaban que elegir era la única opción. La disyuntiva nunca le pareció aceptable y los descalabros amorosos parecían su destino, hasta que se topó con la teoría -y la práctica- del poliamor.
En entrevista para Semanario revela: "Yo tenía relaciones múltiples, mi primer divorcio fue como a los veinte años. Por momentos transité por relaciones monógamas, después volví a relaciones múltiples y no encontraba una forma de manejarme correctamente en ese mundo que yo experimentaba, hasta que los conceptos de poliamor empezaron a aparecer en mi vida.
"Ahí me doy cuenta que soy y he tratado de ser poliamoroso, pero no sabía que esto podía entenderse así. A la hora que veo que hay experiencias de mucha gente al respecto y algunos buenos consejos de qué hacer y qué no, pude admitir la práctica como la forma de relación que yo había buscado tener. Y me liberó, porque aunque yo mantenía varias relaciones, eso me permitió hacerlas mucho más honestas, más abiertas, sinceras. Me liberó también de las culpas que venía arrastrando, de que no está bien, de la no aceptación de la sociedad al respecto, de mí mismo".
Hoy en día Luis tiene dos parejas y una tercera en puerta. Una de ellas, es una persona poliamorosa también, con muchas más relaciones. Luis platica que con algunas de ellas lleva una buena amistad.
"Entre mis parejas sólo se encuentran en alguna reunión, no compartimos la cama todos pero se conocen, hay entendimiento y nos preguntamos cómo te ha ido con fulano o fulana. O sea, hay comunicación, hay preocupación, hay entendimiento e inclusive hay amistad".
Luis confiesa que le gustaría poder vivir con todas sus parejas, pero una de ellas no vive en la misma ciudad y la otra procura tener independencia para manejarse con el resto de sus amores.
"Yo he planteado la posibilidad de vivir juntos o de pensar cómo vivir juntos, porque es uno de los grandes desafíos que tenemos, el plantear relaciones poliamorosas desde la nada", explica.
Él es miembro fundador de una de las más importantes comunidades de poliamoría en México, un grupo cohesionado a partir de algunas herramientas de internet y reuniones mensuales en la capital del país, en las que analizan y comparten los temas que rodean a esta práctica.
Explica que deslindar a la poliamoría de la mera poligamia o la "monogamia seriada", es el primer paso para entender esta forma de vida que poco tiene que ver con las infidelidades que se dan en este país.
"Hay un factor de consentimiento y de honestidad, que es el factor distintivo del poliamor respecto a la poligamia o el engaño que se ha practicado por muchísimo tiempo, sabemos que hay relaciones fuera de la pareja en más ó menos 50 por ciento de hombres y mujeres, en estadísticas mundiales y de nuestro país. Pero ahí hay engaño, porque la expectativa de la pareja es que no existan esas otras relaciones y se está engañando, pero aquí desde un principio no existe eso. Más al empezar una relación, el primer planteamiento que se hace es que uno es poliamoroso, en forma honesta y con consentimiento de las partes".
Para los poliamorosos adoptar esta forma de vida no es tan fácil como se dice, ya que la sociedad mexicana está fuertemente arraigada en la monogamia, aunque en privado demuestre lo contrario.
"Vivimos bajo el predominio de un paradigma monógamo que ha permeado la sociedad y que ha premiado, glorificado, y se ha estructurado a base de esa gloria de la relación única y total que significa una pareja nada más.
"Desgraciadamente, la monogamia que arrastramos culturalmente y que posiblemente tenga su origen en la tradición judeo cristiana de la civilización occidental, nos lleva a una división de la sociedad en un núcleo mínimo de una pareja. En ese núcleo mínimo, el único resguardo que se tiene es haber dicho `yo elegí a tal persona'. Ese es el reducto. Igual, esa reducción al individualismo, porque es una individualización la monogamia, lo que hace es separarnos de los demás".
De vuelta a las comunas
Una de las formas más elevadas y estructuradas de la poliamoría es la que lleva a la formación de un clan, es decir, vivir todos en comunidad. No es una aspiración fácil. Reglas, límites, respeto, honestidad, consenso y mucha comunicación, son factores clave para conformar esta familia alternativa.
"En la monogamia actual es terrible, si preguntas cuántos niños tienen a sus dos padres, vas a encontrar que pocos, viven con la mamá o con el papá. En cambio, pensar que un grupo de mujeres y hombres estén procreando hijos compartidos, donde cada quien siente a los hijos de los demás como propios, es una estructura que no estamos teniendo.
"Posiblemente nuestros antepasados tenían estructuras sociales mucho más complejas, las construcciones que se encuentran en Teotihuacan manifiestan familias integradas, eso me da a pensar que sería un desafío muy interesante la construcción de la pequeña manada, de la pequeña gran familia".
Luis argumenta que hoy en día la duración de las parejas a nivel mundial es menor a tres años y ese es para él, un indicador claro del fracaso de la monogamia. En México, por ejemplo, explica que el 14 por ciento de las uniones civiles se divorcian el primer año y para el cuarto año, el 45 por ciento ya están divorciados.
"Uno de los fenómenos que enfrenta nuestra sociedad es que la monogamia está llevando a que la gente esté sola, si te das cuenta por estadísticas la mayoría de los adultos se están quedando solos y los jóvenes también, porque sus relaciones no trascienden en el tiempo, y se quedan mucho tiempo en las casas de los padres o viven como solteros. La reflexión es: ¿la monogamia nos está construyendo socialmente?".
Las relaciones poliamorosas, explica, pueden además ser tan profundas y comprometidas como cualquier otra. "Hay gente que viven juntos, todos, y están comprometidos con todos sus amores. El nivel de compromiso puede ser tan fuerte o más fuerte que en una relación monógama, pero hay diferentes niveles de compromiso en las relaciones, y en las relaciones poliamorosas naturalmente, puede haber todos los rangos de compromiso. Hay personas que gustan de tener relaciones poliamorosas y mantenerse en una forma secundaria, o en una forma muy jerárquicamente inferior a otras relaciones, porque no quieren que dependan de ellas. Hay personas que quieren tener relaciones absolutamente comprometidas y que todos estén involucrados en esa forma y hay personas que dicen, `sí, yo estoy en una relación poliamorosa de ratitos o nada más tantito, porque tengo otros intereses o tengo otras ocupaciones'. Depende de las personas.
Lo cierto es que las formas de entender y vivir el poliamor son tantas como el número de personas que lo practican y las posibilidades, como uno de sus íconos expresa, son tambien infinitas. "Un amigo mío tiene dos mujeres y tiene hijos con las dos, vive con las dos, viaja por el mundo con las dos, pero el planteamiento de integración no surgió de los tres en un principio, se incorporó uno a los demás y hoy en día tienen una situación equitativa. Muchas relaciones también surgen de una pareja que se abre al poliamor y mantienen una relación primaria y cada uno tiene relaciones secundarias con otras gentes, esa es otra visión".
También para convivir y distribuir el tiempo, cada quien -o cada grupo- encuentra la manera. "Tengo un amigo, por ejemplo, que vive con una pareja en su casa, los fines de semana está con otra y cada mes va a visitar a la otra. Otro conocido mío una noche está con una, y otra noche está con el otro. Otro cuate que conozco tiene dos parejas y las dos parejas están relacionadas uno con el otro, y hasta comparten sus vacaciones".
`La monogamia es un invento'
Para el sexoterapeuta Benjamín Emanuel Silva la monogamia no es más que una creencia del hombre, él explica que la forma de amar de los antepasados muestra más libertad que ahora. "La monogamia es un invento, si volteamos a ver las comunidades primigenias, el origen de las relaciones es diverso, entonces el poliamor es una posibilidad que permite abrir el campo, rescatar un estilo de vida para las personas que así lo consideren más adecuado".
No hay batalla, dice Benjamín, entre la monogamia y el poliamor. Se trata sólo de dos opciones. "La batalla es con una moral tradicional, en el tipo de conciencia moral que determina lo que está bien y lo que está mal, en base a consideraciones teóricas".
Explica también que el poliamor no se trata de tener `casas chicas' o varios amantes, sino de establecer un compromiso con varias personas bajo el principio de la honestidad. En referencia a ello, platica que los poliamorosos tienen un código de ética muy estable para las relaciones sexuales: el aseo, la prevención de embarazos no deseados y de infecciones de transmisión sexual, la visita regular con el doctor. El protocolo radica en cuidarse a sí mismos y cuidar a sus parejas.
"Ninguna propuesta humana que lleva a vivir la plenitud de la sexualidad como una fuente de crecimeinto personal es negativa. La sexualidad que ayuda y es fuente de ese crecimiento personal, que se vive con responsabilidad y con placer es positiva para las personas", concluye.
Huyen del compromiso
Para la psicóloga Lilia Pérez Amador, terapeuta familiar, el planteamiento poliamoroso es el mejor pretexto para no establecer un compromiso, mal de los últimos tiempos.
"Si lo mismo se pueden relacionar con uno que con otro, no se están relacionando con nadie. Es no hacer un vínculo, no hacer un compromiso. Yo creo que es un síntoma de la época. Es ese borrar fronteras tanto de mí como del otro, y no en balde hay la propagación de tantos problemas como el SIDA, porque tampoco hay fronteras en el sexo, el cuerpo rota por todas partes, pero ahora quieren que también el narcisismo rote por todas partes. Nos estamos volviendo biologistas y estamos dejando de lado la subjetividad, lo que somos cada uno. Están negando, están tratando de volver a las comunas del amor universal, en el afán quizá de encontrarle un sentido a la vida, que es ahora tan dispersa.
La psicóloga apunta además que no se puede amar a varias personas al mismo tiempo, porque entonces no se estaría amando realmente. Señala el peligro de que entre los poliamorosos no todo sean buenas intenciones: "Pueden ser personas muy superficiales, personas a veces perversas que no tengan en cuenta el sentimiento del otro sino la verdad que ellos practican, puede haber también neuróticos que quieran ser amados por todo el mundo, que van y se insertan ahí, podría haber gente muy necesitada".
Respecto a la posibilidad de una nueva estructura familiar en forma de clan o tribu, la psicóloga vislumbra riesgos para los menores.
"Los niños tienen necesidad de anclaje. El niño puede anclarse con un adulto pero si ese adulto no va a ser consistente, pues pobre niño. Me parece que sí tendría problemas de identidad, porque finalmente la identificación es parte de nuestra estructuración como seres humano, ¿con quién se va a identificar ese niño?, ¿con cuál de todos?".
La doctora señala también el desplome de los ideales como una de las raíces de este movimiento, pues mucha gente ya no cree en las instituciones, en la iglesia, en la familia y mucho menos en el matrimonio.