Emireth Herrera
La articulación de la materia y su expansión en un espacio sin fronteras, es el tema principal de la artista María Fernanda Barrero. La observación y la investigación sobre el vacío y el contenido en un universo interminable, propicia la creación de ambientes monocromáticos interconectados por líneas continuas, volúmenes suaves y posicionamientos precisos. 

La blanca luminosidad de su obra, revela la extensión del espacio que enmarca lo que la artista llama metáforas latentes y símbolos potenciales de lo que vive diariamente. 
La articulación de la materia y su expansión en un espacio sin fronteras, es el tema principal de la artista María Fernanda Barrero. La observación y la investigación sobre el vacío y el contenido en un universo interminable, propicia la creación de ambientes monocromáticos interconectados por líneas continuas, volúmenes suaves y posicionamientos precisos. 

La blanca luminosidad de su obra, revela la extensión del espacio que enmarca lo que la artista llama metáforas latentes y símbolos potenciales de lo que vive diariamente. 

Su obra es una re-interpretación personal de la vida contenida en el espacio,  donde surgen relaciones y experiencias en una dimensión atemporal. 

El contenedor refleja su maleabilidad al fusionar la mente con la sensibilidad a través de formas, luz, sombras y la composición de la pieza. 

Volúmenes exquisitos y detallados se elevan desde una superficie de papel, que María Fernanda transforma en un cosmos poético y perceptivo. En este marco de acción, el papel cobra vida revelando formas y signos que invitan al espectador a incorporarse y ser parte de su discurso. 

Según la crítica y curadora de arte contemporáneo Lucy R. Lippard, todos conservamos el anhelo de pertenencia y de entrar en comunión con uno mismo un lugar. Esta experiencia relacional es activada a través de los modelos e intervenciones de la artista, al ser puntos de encuentro filosóficos y metafóricos. 

En el proyecto El corto (o largo) camino al paraíso, aparecen hojas que brotan de rectángulos, como pequeñas señales de vida que surgen entre el material procesado, donde la naturaleza y las sensaciones florecen del interior de un muro. Cada elemento forma parte de una composición disuelta en el andar con una intención definida, que deriva en un significado. 

El lienzo blanco tridimensional de María Fernanda Barrero muestra detalladas obras con una estética fina, que se extiende entre el día y la noche acaparando la luz del reflector que la acompaña.