Orestes Gómez Rodrìguez
La emoción era latente desde que bajé del antiguo Opel 68 llegando a casa de Oscar Salinas, aquella alma gemela que la muerte vino a arrebatarme, a compartir la ilusión de presenciar el primer partido de futbol del equipo Halcones de Saltillo, en la Segunda División del futbol mexicano que, finalizando los setenta del pasado siglo, se hacía realidad.
La emoción era latente desde que bajé del antiguo Opel 68 llegando a casa de Oscar Salinas, aquella alma gemela que la muerte vino a arrebatarme, a compartir la ilusión de presenciar el primer partido de futbol del equipo Halcones de Saltillo, en la Segunda División del futbol mexicano que, finalizando los setenta del pasado siglo, se hacía realidad.

Aun cuando el deporte de mis preferencias era y siempre ha sido el beisbol, la acción sintetizaba la primera ocasión en la que los saltillenses podríamos tener un equipo en la liga grande, eso si los Halcones calificaban. La ilusión duro poco, ya que ese primer torneo fue un rotundo fracaso.

La vocación de la afición saltillense pertenecía al "rey de los deportes" y sus Saraperos, que en esas fechas aún contaban con fama y, sobre todo, interés para sobrevivir en la liga.

Sin embargo, por entre los llanos, los futbolistas iban sumando adeptos y la mayoría de los aficionados tenían que viajar a Monterrey para presenciar los juegos de los Rayados o los Tigres en la era del anecdótico Carlos Miloc.

Entonces con el apoyo del Club Monterrey, inversionistas locales, entre ellos la familia Mellado, lograron conjuntar un equipo de jugadores de reserva de ese club, mezclado con los saltillenses que habían logrado subir de la Tercera a la Segunda División del circuito, por lo que Halcones no sólo eran una promesa, sino que empezaba a contar con muchos seguidores.

Varios factores se sumaron a que este proyecto no finalizara bien, entre algunos: la crisis del Monterrey, la competencia por la afición entre fut y beisbol y la falta de infraestructura y seriedad en la sede del Estadio Olímpico. Finalmente el equipo anda por entre los agujeros de la Tercera División.

La siguiente oportunidad surgió con el Saltillo Soccer, cuyo primer torneo fue el 1995-1996 de la Primera "A" y surgió mediante una operación de negocios, pues en la anterior temporada en la Tercera División jugaba el Monterrey FAAC, que logró ser el campeón en dicho torneo. Para el siguiente año, Monterrey decidió comprar una franquicia de la Primera "A", siendo esta la de Halcones de Aguascalientes y naciendo así el Saltillo Soccer. El equipo se mantuvo en la parte media-baja de la tabla general porque, lamentablemente, cuando conjuntaba un cuadro bueno, lo desmantelaban para mandarlos al CF Monterrey. El verano del 2001 fue su último torneo, desapareció para darle vida a los Tigrillos U.A.N.L. Saltillo (paradójicamente cuando ambos clubes son archienemigos).

El Real Saltillo Soccer nació en el 2008, ya que la franquicia del Deportivo Unión Piedras Negras tuvo problemas de patrocinio, decidiéndose cambiar la sede a nuestra ciudad por un año pero, gracias al apoyo de la afición, el equipo ahora es de casa, máxime que en su primer año llegó a la liguilla y mantuvo una asistencia de 4 mil 200 personas promedio por juego.

La mezcla de deporte-espectáculo que es el futbol empieza a hacer justicia a la afición saltillense, que ha vivido el triunfo de grandes jugadores que han probado fortuna en la Primera División como: "El Zurdo" Flores, Pedro Martínez y el enigmático Erubiel Valdés, quienes participaron en equipos como: Rayados, Tigres de la UANL y Monarcas Morelia.

Según la encuesta Mitofsky más reciente, el 64% de los mexicanos son aficionados a este deporte.

Saltillo, es aún un buen espacio para que desde las fuerzas básicas resurja la sangre de campeones que nos caracteriza. ¡Bienvenida la fiesta!