Raymundo Riva Palacio
La avalancha contra José Susumo Azano Matsura empezó en 2006, cuando asumió los costos legales del pequeño empresario Eugenio Sánchez Ritchie en su litigio de tenencia de tierra contra Sempra, la principal empresa de gas natural en Estados Unidos, sin imaginarse que se convertiría en enemigo de la empresa y de los departamentos Estado y Seguridad Territorial, al poner en riesgo las operaciones de su planta en Ensenada que abastece a California, la octava economía del mundo.
La avalancha contra José Susumo Azano Matsura empezó en 2006, cuando asumió los costos legales del pequeño empresario Eugenio Sánchez Ritchie en su litigio de tenencia de tierra contra Sempra, la principal empresa de gas natural en Estados Unidos, sin imaginarse que se convertiría en enemigo de la empresa y de los departamentos Estado y Seguridad Territorial, al poner en riesgo las operaciones de su planta en Ensenada que abastece a California, la octava economía del mundo. En el camino, Susumo quedó al descubierto como proveedor estratégico del Ejército, y fue detonante del conflicto de la sucesión en la Secretaría de la Defensa.

Investigaciones realizadas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos señalan que Susumo entró a los negocios con la Secretaría de la Defensa por intermediación del general Arturo Acosta Chaparro, quien fue asesinado hace casi un año, y que durante el sexenio pasado se convirtió en el principal proveedor de software y equipos de espionaje militares. Su enlace fue el entonces director de Administración, el general Moisés García Ochoa, cuya relación trascendía el sexenio anterior.

Exfuncionarios del presidente Felipe Calderón revelaron que el general García Ochoa, que había sido el secretario particular del general secretario Clemente Vega durante el gobierno de Vicente Fox, había sido nombrado agregado militar en el extranjero, "pero un grupo de empresarios, en los que se encontraba Susumo, presionó para que se quedara en México como director de Administración". Susumo tenía músculo. Cercano a quien sería secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, es primo de Abraham González, su subsecretario, y en cuyo rancho anunció Calderón sus aspiraciones presidenciales.

Susumo trabajó sin dificultad en la Defensa, y obtuvo contratos multimillonarios para construir el Centro de Comando de Inteligencia en el Campo Militar Número Uno, y vender equipo. Quedar expuesto por el caso de Sempra y ser investigado en Estados Unidos, coincidió con el trabajo de cabildeo del general García Ochoa para ser secretario. El general publicó un libro sobre seguridad nacional y se placeó en eventos sociales, como en la boda del hijo del expresidente Carlos Salinas, mientras se enfrentaba dentro de la Sedena a otros generales aspirantes, Salvador Cienfuegos, Demetrio Gaytán Ochoa y Arturo Oliver Cen. De al menos uno de ellos dio informes verbales a Estados Unidos de estar vinculado al narcotráfico.

La reacción no esperó. En julio pasado se publicó en El Universal el contrato con la firma Security Tracking Devices para vender en cinco mil millones de pesos un sistema de disrupción de teléfonos celulares para hacer tareas de espionaje, sin que se identificara a Susumo ni que era el principal proveedor de la Sedena. Mensaje cifrado a través de una filtración, fue lo que detonó la guerra interna. Sólo la intervención del general secretario, Guillermo Galván, aplacó la violenta puja mediática por la sucesión, tras ser presionado por el exPresidente para que lo hiciera.

El daño estaba hecho y la sucesión, por primera vez en la historia, se había tratado de dirimir en los medios. Cercanos a Susumo están convencidos de que esa filtración provino del general Oliver Cen, quien era jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, y cuyo mentor es el general Gaytán Ochoa. El general Oliver Cen es actualmente Oficial Mayor de la Sedena, mientras que el general Gaytán Ochoa, a quien se le involucra junto con el general Galván como los funcionarios que actuaron en contra del general Tomás Angeles, acusado de presuntos vínculos al narcotráfico y viejo amigo del general García Ochoa, está hoy a cargo del Banjército. El general Cienfuegos es el secretario.

García Ochoa fue enviado a la XI Región Militar, en Torreón y Oliver Cen ya congeló a Susumo. Fuentes de primer nivel aseguran que le suspendieron los contratos y un pago por 500 millones de pesos. Sempra le ha salido muy caro al empresario, cuya esencia del negocio en el área de seguridad exigía discreción absoluta que hoy, por una comisión mayoritaria en el caso contra la empresa, colocó su status como principal proveedor de la Sedena y a su negocio global en general, en riesgo.

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