Super Bowl: El juego del 1 por ciento
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La patada de salida se dio en uno de los años de mayor crisis económica, desempleo y deuda en el mundo. Pero eso no detuvo a los aficionados que gastaron miles de dólares para asistir a la edición más cara de la historia, mientras la mayoría lo veía por televisión
Se podría decir que este año hubo dos contrastantes formas de ver el Super Bowl.
Una de ellas fue la que eligió la gran mayoría. 111.3 millones de personas sintonizaron el juego en la comodidad de su hogar a través de la televisión.
Solos o en familia se armaron de botana, cervezas y refrescos. Tal vez organizaron una carne asada o pidieron pizzas. Cruzaron alguna apuesta entre los amigos y disfrutaron de un excelente juego de futbol americano.
Pero hubo otros que no fueron tan conformistas.
Esta élite de fanáticos del futbol quiso vivir la experiencia del Súper Tazón como muy pocos lo pueden hacer: a lo grande.
Ellos rentaron uno de los 700 aviones privados que llegaron a Indianápolis el fin de semana y compraron uno de los boletos cuyo costo promediaba 4 mil dólares.
Pagaron 250 dólares por hora de limusina y seguramente también adquirieron una entrada para una de las fiestas VIP cuyo costo pudo llegar a los mil 600 dólares por persona.
Además costearon los exagerados sobreprecios en alguno de los hoteles de la ciudad.
¿Qué lección nos deja este fenómeno económico?
Para ponerlo en términos muy actuales se podría decir que el Super Bowl se ha convertido poco a poco en un evento diseñado para el llamado "1 por ciento".
Sí, esa etiqueta que indignados e inconformes de todo el mundo le han puesto a los más ricos del mundo que cada año aumentan en fortuna, pero no en número.
Y es que este año se llevó a cabo el Super Bowl más caro de la historia; según un estimado se gastaron 11 mil millones de dólares en comida, ropa y mercancía relacionada con el juego.
Irónicamente en el mismo mundo que hoy toca fondo en desempleo, deudas gubernamentales, fraudes financieros y falta de regulaciones, existe quién pague por este tipo de lujos. Y pague bien.
No casualmente el presidente Barack Obama -en la llamada "Super Bowl Interview"- sacó a relucir el tema de Wall Street.
Frente a un periodista de NBC Sports y después de hablar sobre sus pronósticos sobre el juego, el mandatario estadounidense hizo referencia a la necesidad de aumentar impuestos a los más ricos, además de la necesidad de aplicar regulaciones más fuertes en Wall Street.
"Todo el mundo está jugando bajo las mismas reglas y eso significa, por ejemplo, regulaciones para asegurar que Wall Street esté siguiendo las mismas reglas que `Main Street'".
Según un tweet de Obama, ese mismo día vería el juego por televisión. Dijo que no estaba muy contento que sus Osos de Chicago no estuvieron en la cancha.
Al menos actuó coherentemente y se dispuso a ver el Super Bowl, como el otro 99 por ciento.
¿Qué números hicieron a este juego de futbol americano el más caro de la historia?
¿Qué lo convierte en un espectáculo sólo para los más ricos?
Analicemos.
SOLO PARA FANATICOS. O MILLONARIOS
El pasado fin de semana más de 700 aviones privados tuvieron un destino en común: la ciudad de Indianápolis, Indiana en los Estados Unidos.
Miles de entusiastas aficionados al futbol americano querían ser testigos de la edición 46 del Super Bowl uno de los eventos más espectaculares de la actualidad.
Pero este Súper Tazón fue diferente a sus versiones anteriores. Y es que el de esta año ha sido calificado como el más costoso en la historia de la NFL.
Por ejemplo, según datos de la revista Bloomberg, el costo de volar en avión privado promedió los 2 mil 500 dólares por hora de vuelo.
De acuerdo a la empresa aeronáutica Plane Clear en Long Island City, numerosos aviones se rentaron entre los 12 y los 30 mil dólares para llevar de 6 a 12 personas.
Sin embargo solo el 10 por ciento de esos aviones pudieron permanecer en el aeropuerto de Indianápolis o en alguno de los 2 alternos. Los que sí lo hicieron pagaron cuotas y servicios extraordinarios tan sólo por estacionar su aeronave.
Pero los costos para "el 1 por ciento" apenas iban comenzando.
La transportación en limusina promedió 250 dólares la hora, sin contar con los 165 dólares que había que pagar para estacionarla en el estadio.
Para aquellos que rentaron un carro Hertz, tuvieron que pagar tarifas de 430 dólares por el mismo sedan que un día después del evento se renta en 102 dólares.
Las tarifas de los hoteles también sufrieron aumentos drásticos.
Por ejemplo, un hotel que comúnmente aloja a los pilotos que vuelan a Indianápolis cobró 725 dólares por noche, y no los 39 que cobra regularmente.
De acuerdo a TravelClick, que rastrea los precios del 90 por ciento de los 13 mil cuartos de hotel disponibles en la ciudad, los precios subieron de 3 a 4 veces la tarifa normal.
Según estos datos, una habitación en el hotel JW o en el Conrad superó los mil dólares por noche. ¡Ah! y sólo se podía rentar por cuatro noches como mínimo.
Pero después de hacer todos esos gastos, faltaba una cosa. ¿Y los boletos?
En este rubro las cifras fueron exorbitantes. Tan sólo uno de los palcos que preparó la NFL para 35 personas se puso a la venta por 650 mil dólares. Sin embargo, el estadio ya contaba con 15 palcos que se vendieron en 516 mil dólares cada uno.
De acuerdo al sitio oficial de la NFL el boleto individual más caro se vendió en 16 mil 500 dólares. El costo promedio de las entradas fue de 4 mil dólares (El más barato se vendió en 2 mil 100 dólares en el sitio mas alejado atrás de la zona de las diagonales).
Pero para los que de última hora decidieron ver el juego fuera del estadio había otras opciones (autorizadas por la Liga) como el llamado Maxim VIP.
La entrada a este evento que incluía convivir con las chicas de la revista Maxim, bebida y comida tuvo un costo de mil 603 dólares. Otra de las opciones era el Leather & Laces party que tuvo a Jenny McCarthy y Carmen Electra como anfitriones y cuyos boletos fluctuaron entre los 437 y los 9 mil dólares.
EL COSTO DE SER SEDE
Que Indianápolis haya sido la sede del Super Bowl 46 también tiene su lado interesante.
Para tener la aprobación de la liga, esta ciudad tuvo que invertir en un estadio de 720 millones de dólares con cargo directo a los contribuyentes.
El equipo de casa (Los Colts de Indianápolis) puso 100 millones y el resto lo financió el estado de Indiana y la ciudad de Indianápolis.
Marion County (el condado donde se encuentra el estadio) aumentó los impuestos en venta de alimentos y bebidas, renta de autos y hoteles, entre otros. Los municipios aledaños también hicieron su parte aumentando un 1 por ciento de impuestos en consumo de restaurantes.
Forrest Lucas -dueño de una empresa fabricante de aceite emplea a 400 personas y tenia ventas anuales de 150 millones- compró el derecho de ponerle su nombre al estadio durante 20 años por 122 millones dólares.
Pero no todo fue bonanza.
El comité que administra el estadio espera una pérdida de 800 mil dólares por ser los anfitriones del Super Bowl. Aún cuando Madonna no cobró un solo dólar por su actuación de 12 minutos en el medio tiempo.
Se estima que el costo del espectáculo más los hospedajes y transportaciones puede andar en los 10 millones de dólares.
Los gastos no pararon ahí. El comité organizador invirtió un presupuesto de 25 millones de dólares en la creación de una "Villa Super Bowl" que cuenta con tres calles peatonales, una gran estructura central, bandas de música y entretenimientos gratis para los visitantes y que durará 10 días.
Y los gastos continúan.
La ciudad de Indianápolis estimó un gasto de 4 millones de dólares adicionales por las medidas de seguridad que esperan pueda ser recuperado mediante los impuestos especiales.
Según Pricewater House Coopers los visitantes gastarían 150 millones de dólares en la ciudad o entre mil 500 y 2 mil dólares por visitante.
¿Será un buen negocio para Indianápolis?
Al menos cuenta con que el 1 por ciento no se anda con contemplaciones a la hora de gastar. Y siempre estará el otro 99 que lo verá por televisión.
El evento en cifras
- Tanto Gigantes como Patriotas invirtieron poco más de 63 millones de dólares al principio de la temporada para reforzar sus equipos.
- Chrysler pagó 14 millones de dólares por transmitir su comercial al medio tiempo, sin considerar los costos de la producción o el salario de Clint Eastwood.
- La Liga pagó 5 mil dólares por cada uno de los 150 anillos del ganador del Súper Tazón, pero esta cifra se puede incrementar si el equipo ganador decide por uno opción más cara.
- El domingo de Super Bowl es el día que más se consume nuestro tradicional guacamole en Estados Unidos. Se estima que se consumieron 142 millones de aguacates.
INDIGONOMICS 100
Hoy Indigonomics llega a su edición número 100.
Y para remarcar este logro, queremos hacer una reflexión que hoy inunda al mundo financiero.
¿Es el capitalismo el sistema económico adecuado para nuestros tiempos?
Sí
No
¿Por qué?