México, `el Edén' de la piratería en AL
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La piratería se hace cada vez más cotidiana en el país; miles de vendedores ambulantes ofrecen discos, películas y otros productos que día a día llenan las arcas de estructuras criminales
Al poco tiempo que Megaupload, sitio de enlaces a descargas en internet, fuera clausurado por el gobierno estadounidense la semana pasada, una foto comenzó a rotar en las redes sociales.
En la foto se ve a una vendedora en un puesto de películas piratas y sobre la foto un texto que dice: Megaupload México. Bajo la foto se lee "por el momento las oficinas de Megaupload en México siguen trabajando.".
Lo que sarcásticamente dice esta foto es algo que todos los mexicanos saben: la piratería en México ha encontrado un paraíso.
En 2007, el gobierno estimaba que en la Ciudad de México había 100 mil vendedores ambulantes. Y aunque saben que es un delito, ni vendedores ni consumidores disimulan o se esconden.
Según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) las ganancias por piratería en México alcanzan los 75 mil millones de dólares anuales, cifra que rebasa por mucho los ingresos obtenidos por la venta de petróleo (25 mil millones de dólares al año).
El público ya se acostumbró. Una encuesta realizada por la Cámara de Comercio mexicana en 2009 reveló que el 88% de los encuestados había adquirido algún artículo pirata y que sólo el 58% tenía una percepción negativa de la piratería. Es más, el principal motivo que dieron para no comprar piratería fue la falta de calidad.
Aunque no lo parezca, México ha firmado siete tratados y varios convenios internacionales administrados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), de las Naciones Unidas, que protegen la propiedad intelectual.
Pero como es de esperar, México es también parte de la lista negra de la Asociación Internacional de la Propiedad Intelectual, que lucha contra la piratería.
Es un delito y lo hago
Los consumidores mexicanos de discos piratas gastan poco más de 570 mil millones de pesos anuales, según ha revelado la Encuesta de Hábitos de Consumo de Productos Piratas y Falsificados en México, elaborada por la American Chamber.
En el documento, publicado en 2009, se mostró que 9 de cada 10 entrevistados habían adquirido un producto pirata. De éstos, la mitad los adquiere cada 15 ó 30 días, el 36% 1 ó 2 veces al año y el 12% diariamente o una vez a la semana.
Los productos que más compra la gente son CDs y DVDs de música o películas y series, acumulando el 94%Â de las compras de artículos piratas. Muy por debajo viene ropa (14%), calzado (13%) o software y libros (10%). Las mujeres y los hombres compran en igual proporción.
Según este estudio, en niveles medios y bajos el gasto es mayor. El sector socioeconómico C-/D gasta un 70% de su ingreso en artículos piratas.
El 42% de los entrevistados describieron la piratería como un acto ilegal y por lo tanto están conscientes de que es un delito. Sin embargo, la consumen. La mayoría de los encuestados estuvieron de acuerdo en que la piratería debilita las industrias locales, las fuentes de empleo y de impuestos, y que fomenta la delincuencia.
Regulación fallida
La investigación de la Procuraduría General de la República (PGR), responsable de combatir la piratería, muestra que se decomisa solo un 0.4% de los discos vírgenes que entran ilegalmente al país cada día.
Irving Barrios Mojica, responsable directo del combate a la piratería en la PGR, se negó en diversas ocasiones a hablar sobre el tema.
Tania Guazo, asesora privada en materia de propiedad intelectual, dijo que una de las nuevas medidas que se están tomando es la revisión de las actuales facultades del personal de aduanas para que puedan revisar las mercancías sin requerir una orden del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la ampliación de multas y lograr que el IMPI pueda sancionar la piratería por internet.
Los principales puertos de entrada de la piratería son el puerto de Manzanillo en Colima y Lázaro Cárdenas en Michoacán. Pero también se sabe que ingresan cargamentos por Ensenada, Baja California, y por Chetumal, Quintana Roo.
Los paraísos de venta son el Eje Central, Plaza Meave y Tepito, en Ciudad de México.
El 85% de los vendedores ambulantes no está bajo el control de las autoridades y se calcula que la mayoría está inmersa en las redes del crimen organizado.
Para intentar regular los rituales diarios del comercio ambulante, el gobierno del Distrito Federal creó en 1998 el Programa de Reordenamiento del Comercio en Vía Pública, que fue reimpulsado en 2006, por Marcelo Ebrard.
El programa pretendía regular el comercio callejero, sin embargo, de los más de 100 mil vendedores ambulantes en las 16 delegaciones del Distrito Federal que se identificaron en 2007, sólo se ha regulado a un 15%.
Héctor Antuñano González, responsable directo del programa, se negó a hacer comentarios.
Crimen organizado, principal beneficiario
En un informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), con sede en Londres, asegura haber encontrado nexos entre los grupos criminales que controlan las redes de piratería en América Latina con grupos extremistas del Medio Oriente.
"La naturaleza clandestina de las organizaciones terroristas requiere grandes sumas de dinero para mantener sus operaciones y para la compra de armamento y explosivos. Hay evidencia disponible que prueba que estos grupos están envueltos en la fabricación, distribución y venta ilegal de música y otra materia de propiedad intelectual para recaudar fondos para sus operaciones", dice el informe.
La IFPI establece que las multas debieran ser mucho mayores, considerando que el lucro que genera la piratería es reinvertido en el fortalecimiento de la industria y en el tráfico de drogas.
Mientras, se trafican miles de toneladas de mercancía robada o pirata, y el fracaso de la regulación y persecución de este delito, tanto por parte del gobierno federal como el gobierno local, ha permitido que el negocio sea redondo, llenando las arcas del crimen organizado y fortaleciéndolo cada día más.