China y Estados Unidos: una relación de dependencia mutua

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Dinero
/ 8 agosto 2011

Según los expertos, el miedo a una recesión en Estados Unidos debería poner en alerta a Pekín para que se liberase de su excesiva dependencia de las exportaciones e impulsase la demanda interna

Pekín.- Detrás del riesgo de una nueva recesión también se ocultan grandes desequilibrios comerciales. Los estadounidenses no exportan lo suficiente y viven endeudados mientras que los chinos exportan demasiado y con ello financian las deudas de Estados Unidos.

En los últimos días China ha criticado abierta y duramente el enfermizo derroche de Estados Unidos, pero en realidad debería medir sus palabras. Y es que, de una forma igualmente insana China depende de sus excesivas exportaciones a Estados Unidos. El enorme desequilibrio comercial entre las dos mayores economías del mundo es desde hace tiempo uno de los problemas sin resolver de la economía mundial.

Según los expertos, el miedo a una recesión en Estados Unidos debería poner en alerta a Pekín para que se liberase de su excesiva dependencia de las exportaciones e impulsase la demanda interna.

Sin embargo, como principal prestatario de Estados Unidos, China prefirió sacar pecho: "Es hora de que Estados Unidos se apriete el cinturón y solucione probolemas estructurales", apuntó el lunes el oficialista "Diario del Pueblo". Nadie puede vivir por encima de sus posibilidades, agregó.

Y es que preocupada como está China por los 1,152 billones de dólares que tiene invertidos en bonos del tesoro estadounidense, el comentarista del diario estatal pide a Estados Unidos que deprecie urgentemente su moneda para abaratar sus exportaciones e impulsar así su economía.

China se maneja bien con este sistema. Con su superávit comercial, el mayor exportador del mundo ha acumulado 3,2 billones de dólares en reservas de divisas norteamericanas. Y para evitar que su moneda se aprecie, el Banco Central chino compra a sus exportadores los dólares que ingresan con las ventas de sus productos y los invierte en bonos del tesoro estadounidense. "China no puede dejar de comprar dólares", explica el reputado profesor de la escuela de Empresariales de la Universidad de Pekín Michael Pettis.

En ocasiones se sugiere que Pekín podría dejar de invertir en bonos estadounidenses para presionar políticamente a Washington. Pero el profesor Pettis tiene otra opinión. "Si China dejase de comprar deuda norteamericana, beneficiaría a la economía estadounidense porque ayudaría a disminuir su déficit comercial", explica. "Entonces China tendría que revalorizar su moneda y reorientar su economía", agrega.

Pekín teme por los puestos de trabajo de su industria exportadora en caso de que sus ventas al exterior se encarezcan.

En el último año, el yuan sólo ha ganado un seis por ciento respecto al dólar e incluso ha perdido valor respecto al euro o el yen japonés. "Quizás la preocupación por la insolvencia de Estados Unidos fortalezca la posición de quienes defienden en China la revalorización de su moneda, pero hay pocas indicaciones de que eso vaya a ocurrir", apunta Pettis.

A largo plazo no es beneficioso que un país tenga semejante déficit comercial, advierte el profesor. Y la parte contraria tampoco puede vivir eternamente con el déficit consiguiente y generando deuda de forma ilimitada, sino que en algún momento se verá obligado a aligerar sus cargas mediante la inflación o la devaluación, como teme ahora China que haga Estados Unidos.

Para reducir el déficit comecial de 273.000 millones de dólares que tiene con China, Estados Unidos pide al gigante asiático que revalorice su moneda y mejore el acceso a su mercado. La importación a un menor precio podría aumentar el consumo interno en China, que en cualquier caso debería tener más peso si se quiere seguir un modelo de crecimiento económico saludable.

El nuevo plan quinquenal chino incluso propone impulsar el consumo interno y reducir la dependencia de las exportaciones.

Pero no parece que esta dolorosa cura vaya a producirse antes del cambio generacional previsto para el próximo año al frente del partido y del Estado chino.

"China se encuentra en un momento crítico", apunta un embajador europeo en Pekín. "Estamos ante un cambio político y en un momento en el que deben resolverse grandes problemas económicos", asegura, a lo que se suman las voces escpépticas: "Me pregunto si serán capaces de manejar la creciente complejidad de la situación", comenta el represente de una gran compañía extranjera con inversiones en el gigante asiático.

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